Ante un nuevo 3J, el grito de “Ni Una Menos” nos queda corto. El nuevo femicidio de Agostina Vera en Córdoba deja expuesto, otra vez, el carácter estructural del patriarcado y su relación con el poder político y empresarial, para quienes la vida no importa, y menos la de una niña de clase trabajadora. Todo el aparato judicial y político se puso en función de cuidar al femicida Claudio Gabriel Barrelier, porque hay que cuidar los negocios de quienes sostienen la opresión en los barrios y en los sindicatos. El abogado “defensor”, está relacionado también con las 62 organizaciones y el aparato del PJ. Cuando el barrio salió a protestar frente a la comisaría donde no quisieron tomar la denuncia la primera vez, esa misma policía reprimió salvajemente a las familias. Todo el aparato Estatal (gobierno, fiscal, sindicatos, policías) cuidándose a sí mismo y cuidando la red de opresores y opresoras que nos aplastan en todos los espacios de nuestras vidas de trabajadores y trabajadoras.
Este escenario lo vimos mil veces. Este miércoles 3 de junio, salimos a las calles a gritar que nos están matando. Pero si queremos que esto pare, que la vida de las mujeres y disidencias valga más que el dinero que gestiona el poder, es importante organizarnos con una perspectiva de transformación real de nuestras condiciones, por la construcción de otra sociedad. La movilización puede forzar algunas decisiones del Estado, y para conquistar nuestros derechos necesitamos una sociedad sin esa red de explotadores y opresores, una sociedad socialista. Organicemos la bronca.

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