
Bolivia ayer, hoy y siempre … Un saqueo de siglos, una rebelión en curso
Desde diferentes sectores del pueblo organizado y desde los sectores que se autoconvocan se está desplegando en las calles una enorme rebelión popular exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Luego de más de un mes de protestas masivas lideradas por la Central Obrera Boliviana (COB) junto a campesinos, mineros y juntas vecinales, se desarrolla una intensa crisis social y política que abre la oportunidad, una vez al pueblo, para construir una alternativa.
Desde hace un mes, distintos sectores de campesinos, obreros mineros, juntas vecinales, docentes, mantienen cerca de un centenar de bloqueos en distintas rutas del país, paralizando parcialmente el acceso a ciudades clave como La Paz y El Alto y protagonizando masivas movilizaciones contra las políticas del gobierno ultraliberal de Rodrigo Paz. Este personaje –representante de la vieja casta colonialista y todo su séquito acuñado en lo más rancio de la derecha boliviana- venía a entregar lo que Catacora Arce no llegó a regalar en su turno en el poder. Pero fueron la ley de tierras, la baja calidad del combustible (necesitan comprar aditivos para agregar octanaje para que no se destruyan los motores) y la falta de alimentos en un país productor agrícola con productos que abastecen no solo el mercado interno, sino también el externo, lo que detonaron el conflicto, sumados a las paritarias a la baja para todxs lxs trabajadores, menos para las fuerzas de seguridad.
Frente a las protestas masivas, el presidente Paz llevó adelante una brutal represión y promulgó un estado de excepción autorizando el despliegue de las Fuerzas Armadas, promoviendo la ultra criminalización de los militantes aprehendidos y de muchos militantes que debieron esconderse; centenares de heridxs y detenidos en el transcurso de los últimos treinta días y. hasta ahora, cinco muertos.
Sin embargo, tras semanas de conflicto y represión policial, se observa actualmente un proceso de radicalización desde abajo: cabildos abiertos ratificaron la continuidad de las medidas de fuerza, rechazando el diálogo y dando un ultimátum al gobierno. La determinación de la lucha que se lleva adelante es muestra de que la población boliviana no ha sido totalmente domesticada por el capitalismo y su estado. Saben que la acción directa es la única salida al retroceso que supone el gobierno de Paz. Sin embargo, desde algunos sectores, comienza a plantearse la pregunta acerca de cómo continuar, sosteniendo que no alcanza con una “fiscalización popular” de los actos de gobierno, sino que hay que ir más allá de echar al presidente y participar activamente del siguiente proceso de gobierno, como se sostiene desde algunos sectores de la COB y el sindicalismo u organizaciones populares más institucionalistas.
La enorme rebelión popular que está desarrollando el pueblo de Bolivia nos muestra el camino, la resistencia colectiva, la lucha de calles, la disposición al combate. Pero también nos actualiza las preguntas, ¿cómo construir realmente una alternativa desde abajo? ¿Cómo abonar a la construcción de poder popular? ¿Cómo superar esta vez el proceso cíclico de levantamientos desde los noventa que luego son institucionalizados o derrotados en sus objetivos centrales? ¿Cómo transformar la rebelión en un salto cualitativo que permita construir un camino de verdadera revolución?
En esta sociedad atravesada por lo más variado de las culturas originarias de nuestro continente, Aymaras, Quechuas, Afrodescendientes entre muchos otros, el pueblo todo ha encontrado un camino común y se ha puesto de pie para dar pelea, con sus métodos tradicionales de lucha, con barricadas, piquete, dinamita, cortando puntos estratégicos y desafiando al aparato represivo. Con el protagonismo de los pueblos originarios, de los campesinos, obreros, disidencias , las mujeres, las centrales obreras y los distintos movimientos, auguramos pueda surgir un programa y una estrategia de poder. Sin duda indispensables, tanto como la rebelión que están llevando adelante, paso necesario para empezar a pensar cualquier alternativa real de transformación de raíz. El pueblo boliviano lucha sin descanso y los pueblos que saben de paciencia, saben también como plantarse ante el poderoso. Sabrán, también –más tarde o más temprano-, encontrar su camino hacia la recuperación de su territorio y su autodeterminación en lo concreto, que es la recuperación de lo que pertenece al pueblo, la riqueza que genera.
¡Arriba la rebelión del pueblo boliviano! ¡Que su fuerza se expanda por todo el continente!
Argentina y Bolivia, la misma lucha.


