
El conflicto que viene protagonizando la docencia en Córdoba está entrando en la sexta semana. Las potencialidades y desafíos de este conflicto que, con particularidades, están desarrollando docentes de quince provincias del país. Las tareas de lxs revolucionarixs en este proceso.
La docencia cordobesa entra en su sexta semana de conflicto. Con cuatro paros en un mes, movilizaciones multitudinarias (una de ellas de 10 cuadras) y mucha bronca expresada en las escuelas, el gobierno no quiere ceder ante el modesto reclamo de la docencia de salir de la línea de la pobreza.
La ofensiva capitalista de Milei, llevada a cabo en Córdoba por Llaryora, significa la disminución de los salarios y la transferencia de dinero al sistema financiero global. El problema del déficit fiscal no es otro que el problema de sacar de algún lugar dólares para pagarles a los empresarios del mundo, incluso los argentinos poseedores de nuestra propia deuda. La inflación no para (y no va a parar mientras haya deuda que supere los ingresos para pagarla) y mes a mes la clase trabajadora ve reducido su poder adquisitivo.
Existen hoy unas 15 (quince) provincias en conflicto docente con niveles de radicalidad que aumentan, al punto que el ministro de finanzas de Corrientes tuvo que renunciar ante el repudio de la docencia que sufrió descuentos por días de paro. La conducción de CTERA, brilla por su ausencia. La docencia en Córdoba también está en medio de la lucha para que su salario no pierda con la inflación y recupere poder adquisitivo, cosa que trastocaría todo el plan de ajuste de los gobiernos actuales. Por ley, si se le da un aumento a un sector estatal, le corresponden iguales condiciones al resto de los sectores. Por eso, para Llaryora, esta es una pelea a muerte. Y para vencer, tiene a la burocracia de la Celeste.
El rol histórico de la burocracia sindical es apoyar al bloque dominante de la época, y más precisamente, al sector más poderoso del bloque dominante, para quienes trabaja. Si en algún momento la colaboración fue con los industriales, hoy es con el sector financiero, eso explica la colaboración incondicional para reducirnos el salario y garantizar la ganancia de los especuladores. También explica por qué milita las reformas educativas que privatizan la educación y la ponen al servicio de las empresas tecnológicas.
Pero en el conflicto en curso hay varios elementos que hacen que este año no sea como los anteriores. El acumulado de pérdida salarial y de condiciones de trabajo están llegando a límites que no se aguantan. Alrededor del 70% de lxs docentes están endeudadxs y la mitad tiene otro trabajo. No es una situación muy diferente de la del resto de la clase trabajadora, por lo que la propia situación objetiva podría ir obligando a los diferentes sectores a unificar las demandas.
Otro punto que torna este conflicto diferente a los anteriores es la recuperación de UEPC Capital (Unión de Educadores de Córdoba) y la sedimentación de activistas en toda la provincia ligados a la lista 2 que están encontrando estrategias para limitar las maniobras de la burocracia y van desbordando, aún muy incipientemente, los límites de la institucionalidad. Aunque no se ha recuperado el sindicato entero, se va viendo la importancia de tener una dirección que no traicione las luchas. Frente a esto, la burocracia afila su aparato represivo y persecutorio al interior del sindicato y las escuelas, rediseña reglamentos y estatutos para prohibir la democracia sindical y se diferencia discursivamente de los “tira-bombas”. Su macartismo está a flor de piel. La lucha de clases al interior del sindicato se agudiza, y se aceleran los debates al interior de las corrientes democráticas y antiburocráticas respecto de hasta dónde tensar la institucionalidad. Hay debates en torno a lo que “puede” o “no puede” la base, en torno a lo que “aceptaría” o no. Una base acostumbrada al dirigismo que aún no da el salto a ser protagonista del todo, y una nueva dirigencia que no encuentra cómo fomentarlo. Las evaluaciones de la situación de la base son muy importantes, pero para salir de impresionismos y evaluaciones a priori es necesario que existan espacios donde la base se exprese.
Y hay otro problema fundamental: la experiencia de lucha de la docencia está haciendo crecer la oposición desde abajo, pero la carencia de teoría y formación desde las direcciones no ayuda a que se solidifiquen cuadros sindicales que profundicen y afinen los objetivos.
En este marco, es importante recordar el carácter reformista y capitalista de los sindicatos, especialmente en esta etapa de acumulación. En su rol defensivo de la clase trabajadora, sirven para bloquear o dificultar los planes del enemigo, pero no pueden más que ir hasta donde las bases están dispuestas. Sin embargo, también es cierto que la eliminación de la burocracia sindical es un problema ideológico y político, y una tarea consciente de la vanguardia. Hoy, sigue siendo el peronismo el que dirige ideológicamente al movimiento obrero. Sus dirigentes pueden estar vapuleados, pero el movimiento obrero es aún reformista y no sale de la conciliación de clases. Menos después de la última dictadura cívico militar. Es tarea fundamental de lxs revolucionarixs en los sindicatos aportar ideológicamente a la construcción de una sólida conciencia de clase entre los y las compañeras. Los conflictos nos sirven para reconocer al enemigo, son momentos fundamentales para develarlo y debatir las causas reales de lo que nos pasa.
La acción independiente respecto de las bases también aporta a terminar con la burocracia sindical. No podemos “esperar” a hacer lo que la base está dispuesta a hacer según supuestas evaluaciones propias, ni entregarle la dirección a la burocracia constantemente con los pedidos de que “abandonen la tregua” o “se pongan a la cabeza”. Si queremos que el sindicato se disponga a luchar, sólo podemos hacerlo obligando a la burocracia con acciones propias.
Que la docencia obtenga un salario por encima de la canasta de pobreza dependerá exclusivamente de su convicción y lucha, a pesar de la burocracia. Pase lo que pase después de este conflicto, el desafío para la docencia es consolidar organización, apostar a la formación político-sindical y abandonar su conciencia liberal. Construir cuadros para ocupar lugares y nacionalizar las luchas. Los esfuerzos que se hacen para construir unidad nacional entre sectores antiburocráticos son valiosos y ese es el camino para golpear fuerte a la clase dominante. Es en la práctica que construiremos la alternativa a la burocracia celeste. Por otra educación para otra sociedad.


