La historia de Estados Unidos, la Gran Potencia Imperialista, nos regala múltiples, numerosísimos, episodios de agresividad, intervenciones, invasiones. Es su esencia. CIA, secuestros, planes represivos, injerencismo abierto o más solapado con fundaciones y ONGes destinadas a inmiscuirse en países ajenos. Como advirtió León Trotsky hace casi un siglo, la erupción del imperialismo estadounidense se expresaría de manera más abierta y más violenta bajo las condiciones de su declive. Lo mismo advirtieron el Che y Fidel. Un conjunto de medidas articula y potencia a las fuerzas represivas de América Latina con las de EEUU. De manera escalonada se van organizando eventos y medidas que entretejen y refuerzan las intenciones represivas ante políticas de saqueo y hegemonismo cada vez más consolidadas.

El jueves 16 de julio el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, organizó una reunión con representantes de 66 países del mundo. Podemos imaginar el evento como esos encuentros que hemos visto tantas veces en películas hollywoodenses. Aquellos que, reunidos, acodados en el estaño de una “saloon” del oeste norteamericano, brindaban por “los buenos viejos tiempos”. Marco Rubio no se privó de hablar de aquellas experiencias, con Montoneros y Tupamaros. Pero los buenos viejos tiempos recuerdan lo bueno…y obturan la memoria sobre lo malo para el imperio: la derrota en Vietnam y los procesos revolucionarios en Asia, África y América Latina.

Una vez más, va tomando forma el monstruo que Estados Unidos nos propone ahora en su versión trumpista. Inició la ofensiva hacia América Latina con la patraña del Tren de Aragua y el Cartel de los Soles que hacían eje acusando a Maduro de narcotraficante, luego el bombardeo de lanchas en el Caribe, matando gratuitamente cientos de personas. En Venezuela dio un salto con el bombardeo y secuestro del presidente, primero, y del petróleo y el gobierno “interino” luego.

Hacia los primeros días de marzo vino la reunión inaugural del “Escudo de las Américas.” Esta histórica coalición de naciones trabajará conjuntamente para impulsar estrategias que pongan fin a la injerencia extranjera en nuestro hemisferio, es decir, “América para los (norte) americanos”. También se reflota  el discurso de la Guerra contra la Drogas, llamando a perseguir conjuntamente a las pandillas y carteles criminales ahora conceptualizados como “narcoterroristas”, y a la inmigración ilegal y masiva, informó el Departamento de Estado.

En mayo de este año, se publicó la nueva la estrategia antiterrorista de Estados Unidos. Se centra en combatir amenazas mediante la priorización de cárteles y pandillas, el yihadismo global y grupos de izquierda radical. Esta política redefine las prioridades de seguridad nacional hacia el hemisferio occidental, según de Washington Institute.

El 20 de julio, el prolífico Marco Rubio, nos sorprende con un nuevo documento del Departamento de Estado, llamado: «Cuba capital del comunismo del siglo XXI», acusando a la Isla: El reporte resalta cómo, por durante siete décadas, el régimen de La Habana ha dirigido campañas de subversión e infiltración contra y en los Estados Unidos. Justificando a lo largo de 100 páginas su histórica y actual ofensiva.

La agresión imperialista también se produce con procesos electorales amañados y la aquiescencia, de los nuevos y viejos gobiernos. De la mano de los yanquis, hay un creciente protagonismo del Ente israelí. ahora volviendo a Colombia y desembarcando en Venezuela. Los modelos de sometimiento van evolucionando país por país, sobresaliendo, en primer término Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador.

Entre el 3 y el 14 de agosto, se realizó el PANAMAX2026 participaron 19 naciones que aportaron más de 1.700 efectivos militares y de fuerzas de seguridad. La delegación de las Fuerzas Armadas Argentinas aportó 60 efectivos, que salieron del país sin permiso del Congreso. Se desarrolló en seis sedes, conducido por el Comando Sur (SOUTHCOM), que dio operatividad desde la Estación Naval de Mayport, en el estado de Florida. Dando cuenta de su importancia estratégica, la cumbre contó con la presencia del secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth.

En nuestro país, el modelo se completa con la actuación del embajador Peter Lamelas, en una escalada de intervención directa sobre la economía en función de los intereses norteamericanos, invitados de lujo de la gestión mileísta. La visita de Cristalina Georgieva a Vaca Muerta, marcando territorio, junto a Lamelas, asegurándose que el negocio sea para las empresas estadounidenses, y para el pago de la Deuda con el FMI.

Además de lo que implica la perspectiva de saqueo de recursos, esta injerencia es un escenario más de la pelea interimperialista de fondo que EEUU mantiene con China. Sus fracasos económicos y comerciales en su disputa con el gigante asiático, sumados a sus fracasos en Asia Occidental, ante su derrota humillante conseguida por Irán, refuerzan su repliegue sobre América Latina; repliegue, hacia el “Patio Delantero” como bien lo denominó la Revista Crisis.

En este presente de continuos avances y puntadas en función de los mismos objetivos, el 18/8/2026 la ministra Monteoliva participó de la XL Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), coorganizada por el Gobierno y la DEA (la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos), en CABA, en continuidad con el proyecto Escudo de las Américas, convirtiendo en intercambiables las denominaciones, terrorismo, narcoterrorismo en la política de Donald Trump hacia América Latina. La participación de Milei en la conferencia “Argentina: Perspectivas Económicas y Políticas”, organizada por la Americas Society / Council of the Americas (AS/COA) en el Hotel Alvear, en asociación con la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, Junto a Santilli, Monteoliva, gobernadores, sigue esa línea.

 

Volviendo a Miami y su reunión con 66 representaciones

La agenda del encuentro era alertar sobre el “resurgimiento del terrorismo de extrema izquierda” y promover la cooperación entre servicios de inteligencia y fuerzas de seguridad de los países para “aplastarlo”.

Argentina estuvo presente a través del canciller Pablo Quirno. La base del Encuentro es un documento del Departamento de Estado. Allí se habla de un terrorismo de izquierda transnacional, abordado de una manera muy genérica al que “ataca a ciudadanos privados, funcionarios gubernamentales, policías y agentes de seguridad, empresas e infraestructura crítica en todo el mundo”. Habla sobre todo de situaciones en Europa y en Estados Unidos. El mismo secretario de Estado, toma como referencia. “la experiencia realizada en las décadas del 60 y 70”. Con datos en extremo imprecisos y mezclando situaciones de muy diverso tenor ocurridas en Europa y Estados Unidos, sus referencias a Tupamaros y Montoneros dejan pocas dudas respecto del sentido y la orientación: reeditar la Doctrina de la Seguridad Nacional. A la luz de los programas gubernamentales que gobiernos de ultraderecha, en lo económico y en lo político, llevan adelante en América Latina, resulta implícito un surgimiento de respuestas de los pueblos a las políticas de saqueo.

Parte de esta maniobra está expuesta en el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional N° 7 (NSPM-7), titulado “Contrarrestando el Terrorismo Doméstico y la Violencia Política Organizada”. Es una directiva de Estados Unidos emitida por el presidente Donald Trump el 25 de septiembre de 2025. Su objetivo principal es ordenar una estrategia federal integral para investigar, enjuiciar y desarticular redes e individuos vinculados a la violencia política y al extremismo interno. Pero en este va allende las fronteras.

Rubio dijo que “debemos identificar y mapear esta amenaza, así como reconstruir nuestra arquitectura antiterrorista para derrotarla, tal como lo hemos hecho juntos anteriormente”. Con el mismo argumento, esa “arquitectura antiterrorista” desencadenó procesos de terrorismo de Estado y genocidios en toda América Latina. La amenaza de Rubio es bastante explícita, pero tiene la dificultad de que el enemigo no está como quisiera la gestión. Está repartido en las múltiples rebeliones y luchas que van desplegando los pueblos. Inventarlo es una tarea trabajosa. No es la década del 70. No son las mismas estructuras. Para reprimir tiene que avanzar directamente contra movimientos de masas. Y construir al enemigo. Para lo cual, como sabemos, no necesita mucho fundamento, basta recordar las armas de destrucción masiva de Sadam Husein.

Sí existen cárteles de drogas y afines, pero suelen estar combinados con sus mismas fuerzas represivas, comenzando por la DEA. En México, Brasil y otros.

También han sido encuadrados como “terroristas domésticos” algunos de los grupos que se oponen a la persecución sistemática de migrantes implementada por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés). El caso más famoso es el de la protesta frente al centro de detención de Prairieland, en Texas. Tal como menciona el Informe del CELS, del cual tomamos varios datos, expuesto en el Cohete a la Luna.

Suele ocurrir, como en Texas, el gobierno determinó que manifestantes conformaban la “célula antifa” del norte de Texas y, como la organización había sido declarada terrorista, en junio de este año seis de esas personas fueron condenadas a penas de entre 30 y 70 años de prisión, por participar en una protesta donde se produjeron disturbios. Uno de los manifestantes, que disparó a un policía, recibió una pena de 100 años.

 

Todos somos terroristas

Stephen Miller, jefe adjunto de personal para políticas y asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, está dirigiendo su mirada de extrema derecha hacia el extranjero, no se privó de intervenir: “La izquierda observa lo que es bello, lo bueno lo natural, y está llena de envidia la izquierda protesta y se entiende que está mintiendo”. Sigue el amigo Miller: “Debemos ser lo suficientemente lúcidos y firmes para que esos reclamos …. QUE ESOS RECLAMOS CAIGAN EN OÍDOS SORDOS”, Tal como se lo escucha en un video del encuentro de Miami que coordinó junto a Rubio.

Está claro que el primer foco de esta persecución política es la protesta y la organización social, especialmente las que se asocian a diversas formas de acción directa.

Pero, dado el contenido del discurso de Rubio, con sus arengas antimarxistas y contra la izquierda en general, todo indica que la persecución se podría extender a los grupos opositores y no solo a los grupos de acción directa. Tanto fuera como dentro de los EEUU. De hecho, funcionarios del gobierno de Trump se han referido muchas veces al propio Partido Demócrata (insospechado de marxismo) como una “organización extremista”. Por supuesto, esta estrategia no incluye a los grupos terroristas de ultraderecha.

 

Por estas pampas: PIN…Plan de “Inteligencia” Nacional

Cristalina Georgieva, directora gerente del FMI, y todo su recorrido con empresarios del Círculo Rojo, su pasaje por Vaca Muerta, marcando territorio, cual animal salvaje, en el principal país deudor del Fondo, da pistas que nos permiten relacionar el ajuste de nuestros cinturones, el hambre en sus múltiples expresiones y la profundización del esquema represivo.

La idea de un “terrorismo de extrema izquierda” no forma parte de la agenda de seguridad en la Argentina desde la década de 1990. Pero el año pasado esta idea ya se había filtrado en el Plan de Inteligencia Nacional.

El pasado 25 de mayo  de 2026,  el periodista Hugo Alconada  Mon reveló la existencia de un Plan de Inteligencia Nacional 2025 (PIN), elaborado por la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) bajo el liderazgo Sergio Neiffert.

Fue aprobado el año pasado pero se mantiene en secreto, a pesar de que contiene varios artículos de carácter inconstitucional y de naturaleza marcadamente antidemocrática. La revista Crisis accedió a una copia del Plan de Inteligencia Nacional 2025 y constató la gravedad que reviste, por lo que consideramos imprescindible dar a conocer los artículos que resultan contrarios a los intereses nacionales y la vigencia de la democracia, aún con las limi6que siempre ha tenido la democracia burguesa. Allí se define al “terrorismo anarquista” como una de las hipótesis de riesgo que los servicios de inteligencia argentinos deben monitorear, sin que se sepa a qué se refiere.

La SIDE dispone de la facultad de recabar información de todos aquellos que busquen “erosionar” la confianza de la opinión pública sobre los funcionarios que están a cargo de velar por la seguridad de la Nación, sin precisar si alude a agentes de otras naciones o a expertos, periodistas y ciudadanos que cuestionen los operativos de la ministra Patricia Bullrich para evitar los cortes de tránsito frente al Congreso durante las marchas a los jubilados.

La SIDE también fijó como foco de interés a todos aquellos “actores” que generen o puedan generar una “pérdida de confianza” en las “políticas económicas” del Gobierno, sin tampoco precisar quiénes podrían quedar bajo la lupa. El documento secreto también define como sujeto de interés de la SIDE a todos aquellos que puedan “manipular” a la opinión pública durante los procesos electorales o propagar la “desinformación”.

El PIN que entró en vigencia con el Gobierno actual también fija como prioridad velar por los “recursos naturales estratégicos” de la Argentina, la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo –incluido el de “raigambre anarquista”. Esta política de expresa también en el escenario de disputa antártico, las Malvinas y otras islas del Atlántico Sur, con la instalación de una base yanqui en y el control del puerto de Tierra del Fuego y el avance en las “tecnologías de frontera” como 5G y 6G, por ejemplo, pero también reafirma la decisión del presidente Milei de darle prioridad absoluta al alineamiento total con Estados Unidos e Israel, países a los que se identifica y fija como norte dentro del documento.

 

Actualizando

Amnistía Internacional denuncia el Plan Masivo de vigilancia del Gobierno. Un informe alerta por compras de software, drones y reconocimiento facial sin controles suficientes, transparencia ni debate público sobre sus implicancias riesgos. La organización denuncia que el Gobierno nacional amplió en los últimos años sus capacidades para recolectar información, identificar personas y seguir sus movimientos mediante herramientas de reconocimiento facial, monitoreo digital y vigilancia aérea. Demandar debate público suena un tanto naif, siendo que como vemos las políticas desde las estructuras de decisión más elevadas, o sea los organismos de inteligencia internacionales, el Departamento de Estado, la CIA, el Comando Sur y todas las dependencias norteamericanas, así como los organismos militares, policiales vienen a derrotar cualquier forma de protesta o rebelión. Por lo que en todos los niveles organizativos los recaudos son cada vez más necesarios, a sabiendas  que hay una búsqueda de información para dañar a quienes resisten. Sus cuerpos para ser golpeados, sus rostros para ser encausados judicialmente.

Como dice una abogada: la precisión de las imágenes de esas cámaras y drones, sumado a la tecnología digital de que disponen para buscar y comparar medidas antropométricas, facciones, ropa, accesorios, redes sociales, etc., permite la individualización más allá de lo que se ve a simple vista.

Además de denunciarlo, hay que tomar conciencia y adoptar precauciones para dificultarles las identificaciones, en todo ámbito y lugar. Y que el miedo no sea un obstáculo para salir a la calle y rebelarse.

 

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