NO AL SAQUEO DE NUESTROS RECURSOS Y LA ENTREGA DEL TERRITORIO

El gobierno de Javier Milei pretende consolidar un marco normativo a la medida de los grandes capitales, implicando el mayor plan de entrega y desguace de nuestra soberanía en la historia reciente. La derogación y desmantelamiento de la Ley de Tierras Rurales (Ley de Extranjerización de Tierras) representa el corazón de un proyecto colonial que busca rifar nuestro suelo, nuestros recursos naturales y nuestra soberanía territorial.
La eliminación de los límites jurídicos para la compra de tierras por parte de extranjeros implica una decisión política de sumisión al imperialismo y a los grandes capitales, que bajo los designios del imperialismo yanqui buscan convertir efectivamente a nuestra patria en una colonia más. El gobierno de Milei actúa como el brazo ejecutor de las grandes corporaciones capitalistas transnacionales, de los fondos buitre y de los Peter Thiel, pero también de grandes empresarios locales. El saqueo de nuestro territorio que ya existe, es continuidad de los grandes latifundios heredados de la colonia y las posteriores “campañas” cómo la Conquista del “Desierto” con del genocidio a los pueblos originarios, que prosiguieron durante todo el siglo XX y continúan en la actualidad, de la mano del extractivismo, la mega minería, la explotación petrolera, el desmonte y la expulsión de comunidades campesinas. El caso emblemático del magnate Joe Lewis en la Patagonia da cuenta de esa realidad.
Pero ahora se suma la habilitación a la extranjerización ilimitada que significa legalizar y regalar el control de áreas estratégicas, fronteras y reservas acuíferas a las potencias extranjeras y grandes capitales que hoy pujan por el control geopolítico de los recursos globales.
Las implicancias de esta ofensiva son devastadoras para nuestro futuro:
implicará la pérdida total del control del territorio, el saqueo indiscriminado de bienes comunes, fundamentalmente del agua y los minerales, la destrucción de la soberanía alimentaria, promoviendo todavía más la concentración de la tierra en manos del agronegocio especulativo.
No estamos ante un debate parlamentario más. Estamos ante un punto de quiebre histórico, en el que se pretende convertir a nuestro pueblo y nuestro territorio en una mera colonia.
Más allá de que transitoriamente se elimine el capítulo de Tierras (lo que habrá que ver efectivamente y que constituiría una importante victoria popular) la ley que se pretende aprobar incluye entre otros puntos, una ofensiva contra los sectores más vulnerables, dado que habilitaría legalmente una ola de desalojos en comunidades y barrios populares. La ley habilitará la expulsión violenta de comunidades campesinas, originarias y familias de asentamientos urbanos informales para avanzar con proyectos inmobiliarios y extractivos de lujo, cómo ya ocurre con brutalidad en varios lugares de nuestro país, siendo el gobierno de Jorge Macri un brutal ejemplo en la Ciudad de Buenos Aires, donde el aparato represivo se ha puesto al servicio de la expulsión y desalojo de las familias más pobres y los inmigrantes, para privilegiar los negocios de IRSA y otras corporaciones inmobiliarias.
Por ello, este jueves 6/8 o cuando efectivamente se trate esta ley, es fundamental estar en las calles, donde siempre hemos defendido y conquistado nuestros derechos como pueblo.
Contra el saqueo imperialista y el gobierno de las corporaciones.
En defensa de nuestros bienes comunes y nuestro territorio.
En defensa del derecho a la vivienda y los derechos históricos de los pueblos originarios.
¡Las Malvinas son Argentinas, el resto del territorio también!
¡Todxs a las calles!

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