A 30 años de los hechos de Cutral Co y Plaza Huincul.

Las luchas actuales de una Patagonia que sigue siendo rebelde.

Se han cumplido 30 años de los hechos de protesta de Plaza Huincul y Cutral Có, Neuquén, en 1996 y 1997. La fecha constituye una buena oportunidad para pensar nuestra actualidad.

La fuerte ofensiva neoliberal sobre la clase trabajadora aplicada durante los años 90 en nuestro país fue precedida por la hiperinflación, que generó el miedo y las condiciones económicas, sociales y políticas para la implementación de las políticas posteriores. Durante los años 90, bajo el gobierno de Menem, la arremetida patronal se tradujo en la concentración, centralización, extranjerización del capital y el incremento de la deuda externa; la privatización de una enorme cantidad de empresas públicas, con los consiguientes despidos masivos, generando altos porcentajes de pobreza en la población y el disciplinamiento de la mayoría de clase obrera ocupada, por miedo al desempleo. Las luchas de los trabajadores contra las privatizaciones de las empresas públicas fueron derrotadas, y producto de ello se impuso un relativo clima de “paz social”, en el marco además de un importante retroceso del campo popular también a nivel mundial (ofensiva del capital y caída de la URSS). Un escenario que, en muchos sentidos, se parece bastante al actual.

En ese contexto donde no parecía posible que nuestro pueblo y nuestra clase pudieran ofrecer resistencia y construir una alternativa, se desarrollaron los hechos de Cutral Co y Plaza Huincul, que forman parte de un ciclo de enfrentamientos sociales que se desplegó combinando formas espontáneas y formas sistemáticas de lucha, y que fueron conformando una fuerza social que emergió posteriormente en la insurrección de diciembre de 2001. Como han analizado varias investigaciones (Iñigo Carrera y Cotarelo, 2003 y Cotarelo 2015), el ciclo comenzó con el “Santiagueñazo”, “Santiagazo” o Motín de Santiago del Estero en 1993 y tuvo otros hitos: luchas callejeras en varias capitales provinciales, Jujuy 1994, Tierra del Fuego 1994 y 1995, donde sería asesinado por la policía provincial el joven obrero Víctor Choque durante la represión a las protestas en Ushuaia, siendo el primer muerto en el contexto de las protestas populares de este ciclo. Luego se desarrollarían las luchas de Jujuy y Gral. Mosconi (Salta) en 1997, de Corrientes en 1999, Tartagal- Gral. Mosconi 2000 y finalmente, las de diciembre de 2001 en Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires y las principales ciudades del país. Es importantes destacar, como se desprende de los hitos mismos, que el desarrollo de ese ciclo no fue lineal y contuvo momentos ascendentes y descendentes, que terminaron confluyendo en la insurrección espontánea de 2001 en el centro político y económico del país.

En dicho proceso, al igual que en otros países de América Latina donde se dieron formas de lucha similares, se fue constituyendo una fuerza social política que se expresaría a partir de 2002-2003 en el gobierno kirchnerista (y en otros gobiernos “progresistas” de la región). El kirchnerismo cooptó a los sectores más reformistas y los institucionalizó, fracturó y dividió al movimiento popular y reprimió a los sectores más radicalizados.

En junio de 1996, los miles de desocupados producto de la privatización de YPF que ya no podían sobrevivir en las localidades petroleras como Cutral Co y Plaza Huincul llevaron adelante lo que sería desde entonces una de las formas emblemáticas de lucha del movimiento de desocupados: el corte de ruta y la asamblea democrática y popular para definir las acciones de lucha a seguir. El 20 de junio, miles de laburantes y sus familias se volcaron masivamente a la ruta nacional 22 y armaron barricadas con neumáticos que luego quemaron. Fue histórica la resistencia de los jóvenes con sus gomeras frente a la represión de la Gendarmería y también histórico el momento en que una jueza se declaró incompetente ante la masividad de la protesta (más de 30 mil personas en la ruta) y ordenó el retiro de la Gendarmería, alegando que los hechos constituían la “sedición” de un pueblo entero.  Luego de las frustradas negociaciones y el intento de institucionalizar el conflicto, las protestas se repetirían un año después[1]. En abril de 1997, durante las protestas y cortes de ruta de docentes y desocupados que se repitieron, el gobierno volvió a reprimir ferozmente y fue asesinada Teresa Rodríguez, trabajadora de 24 años, con una bala 9 mm. Su muerte quedó impune.

Como concluye la investigadora Paula Klachko, a partir de los hechos de Cutral Co y Plaza Huincul comenzaron a “adquirir centralidad las siguientes características en los distintos enfrentamientos que se desarrollan a lo largo del territorio nacional:

  • una metodología de protesta: los cortes de rutas con choques contra la fuerza armada del gobierno, incorporando la huelga, que estarían subordinándose a un hecho de mayor envergadura: la toma de las ciudades;
  • una metodología en la que confluyen trabajadores ocupados y desocupados, alineados a otras fracciones sociales, que logra, con cierta eficacia, arrancar concesiones del gobierno;
  • la aparición de nuevas personificaciones sociales: los “piqueteros” y los “fogoneros”, principales protagonistas del conflicto, provenientes de fracciones obreras (trabajadores ocupados y desocupados);
  • la toma de decisiones en asambleas, como formas de “democracia directa”, y nuevas experiencias de organización propia que, aunque transitorias, son independientes de las organizaciones políticas y sindicales tradicionales, con un alto grado de desconfianza hacia estas últimas.

En el lapso de estas protestas se advierte cierto grado de legitimidad en el uso transitorio de la violencia popular para la defensa en los enfrentamientos y para el logro de las exigencias demandadas, así como la pérdida de legitimidad temporaria de las instituciones, poderes del estado, y representaciones políticas. En este sentido el crecimiento de la conflictividad social pondría en peligro la “gobernabilidad” del régimen, es decir, la capacidad de las instituciones de la democracia liberal de garantizar la acumulación del capital atando la disciplina social a la lógica del ajuste estructural”.

Esta metodología y formas de lucha comenzarían a desplegarse, de manera dispar, en todo el territorio nacional, expresándose la potencialidad de las mismas, aún cuando sus protagonistas no se plantearan conscientemente la superación del sistema ni el uso legítimo de la violencia popular para llevarlo adelante. De allí las respuestas represivas que se plantearon por parte de la clase dominante. El ciclo se cerraría en el 2002, en junio, también a sangre y fuego, con el asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, en un intento del gobierno nacional y de todas las fuerzas represivas de contener a lo más radicalizado del movimiento popular.

¿Qué está pasando hoy en la Patagonia?

Daniel Ruiz, compañero militante popular, relata para el medio Karne de Máquina:

En la Patagonia se están dando procesos interesantes de resistencia y de lucha. Toda esta situación de conflictividad en la provincia de Chubut se da por dos motivos, no solamente por el ajuste a nivel nacional que replican los gobernadores, sino también porque las propias provincias han dado beneficios a las grandes empresas y multinacionales que saquean nuestros recursos, y eso ha generado justamente pérdida de recaudación que se traslada a los salarios de los trabajadores estatales, provinciales y municipales. Esa es la principal situación por la cual se están dando una serie de conflictos. En ese marco, este martes, como parte del paro provincial de ATE hubo una represión fuerte en Comodoro Rivadavia, con 5 detenidos, varios compañeros heridos y muchos gaseados, que también tuvo una respuesta inmediata del conjunto de los trabajadores, no solamente en Comodoro sino en toda la provincia. Producto de esa movilización se logró liberar a los compañeros; aun así, les hicieron causas judiciales, y entre las cosas que se les han planteado a los dirigentes de ATE, tiene que ver con la restricción de acercarse a administración de escuelas para presentar petitorios, lo que es parte de la persecución y la restricción judicial. (…) Se acordó hacer un paro de 72 hs de diferentes gremios, también avalado por la CTA Autónoma, lo que está generando una situación de conflictividad que se va incrementando. En ese marco está la situación de Santa Cruz, en la que los trabajadores de la Mesa de Unidad Sindical vienen reclamando, los trabajadores docentes han sufrido descuentos de sus haberes, algunos de casi el 90% de sus salarios, producto de las movilizaciones y los paros por incumplimiento del gobierno de Santa Cruz de Claudio Vidal, y eso ha generado también una respuesta masiva por parte de los trabajadores docentes pero también de otros sectores estatales, con quema de cubiertas en la casa de gobierno en Río Gallegos, hay también una vigilia con quema de cubiertas en el acceso norte de Caleta Olivia y también se están generando situaciones de trabajadores desocupados que siguen en la rutas que han sido notificados para desalojar, los han desalojado y han vuelto. Esto preanuncia una situación de conflictividad”.  

Los hechos de lucha se van multiplicando y los niveles de confrontación van en aumento.

Docentes universitarios y de otros niveles, y estatales, coordinan acciones en Chubut. En Tierra del Fuego hay 260 despidos de Petroleros y hay protestas de docentes que hacen paro y de vecinos por el recorte de los subsidios al gas. Los desocupados de Las Heras están haciendo cortes directamente en las puertas de las mineras y las petroleras. Luego del Chubutazo, la represión en la provincia continúa con las fuerzas de seguridad nacionales coordinadas por el comando unificado de Gendarmería, Prefectura y Policía Federal. Se da también otro proceso que es el de las autoconvocatorias: docentes y estatales, cortan acceso a las mineras. Se desarrolla por otro lado, un corte sobre los tanques de TERMAP, en Caleta Olivia, que son repelidos con represión. Desocupados de UOCRA se manifiestan en ALUAR por puestos genuinos de trabajo. Manifestantes reciben a huevazos a los disertantes de La Libertad Avanza que participan del Foro Austral Libertario en Río Gallegos, los vecinos repudian a los representantes del ajuste, el hambre y la desocupación… y podríamos seguir.

Sabemos que estamos en momentos muy difíciles en la actualidad, con el avance de la ofensiva liberal a nivel mundial, continental y local. Pero como en los 90, las luchas por abajo continúan desplegando el camino de la resistencia. Esa resistencia que, si somos capaces de organizarla, unificarla y dirigirla programáticamente, podrá con el tiempo ser capaz de expresar y realizar los intereses del campo popular… Con los pies en la realidad, pero sin dejar de soñar en la posibilidad de construir otro futuro, en que vendrá el tiempo de la rebelión, por el que no debemos dejar de trabajar. Contra el saqueo y el despojo de nuestros territoritos por parte del imperialismo yanqui y las clases dominantes locales, contra la desocupación, la miseria y la pobreza, contra las dirigencias sindicales y políticas que negocian y venden nuestros intereses, contra quienes quieren desviarnos nuevamente por el callejón sin salida de la disputa electoral, ahí está la historia de nuestro pueblo para recordarnos que es posible. Ahí está la actualidad del pueblo hermano de Bolivia, levantándose en rebelión y mostrando el camino. A pesar de la dirección sindical que negocia con el gobierno de Rodrigo Paz, a pesar del estado de excepción, la resistencia continúa. Junto al avance del imperialismo en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Argentina, viene al presente la consigna: por una revolución obrera, latinoamericana, socialista. Deberemos construirla con la paciencia pero también con la tenacidad de nuestro pueblo.

 

[1] Para una descripción pormenorizada de los hechos, incluyendo entrevistas a los protagonistas, ver Klachko, Paula; La conflictividad social en la Argentina de los 90: el caso de las localidades petroleras de Cutral Có y Plaza Huincul (1996-1997) https://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/becas/20110111071547/7klachko.pdf

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