Dura derrota del gobierno de los hermanos Milei en las elecciones bonaerenses. La crisis política y económica se profundiza. El peronismo se rearma: amalgamado con los intendentes del Conurbano, y sin mostrar un rumbo alternativo, logra pararse en el centro del ring. Mientras el gobierno es sostenido por un círculo rojo que cada vez lo mira con mayor distancia, su capacidad para darle continuidad a su plan económico está en duda, y sus posibilidades para gestionar con éxito las reformas regresivas que el establishment le reclama son cada vez más remotas. En la movilización popular estarán cifradas las posibilidades reales no solo de frenar la avanzada reaccionaria sino también de defender nuestros intereses como laburantes.

Al agravamiento de la crisis, la suba de la inflación, el incremento de la pobreza y la miseria, los despidos y la precarización del empleo, los ataques a la salud, la educación, las jubilaciones y los sectores de personas con discapacidad, se sumaron en las últimas semanas los escándalos por corrupción, que impactaron fuertemente profundizando el descrédito del gobierno de Milei. Un descrédito que se expresó en las calles, con el apedreo durante el intento de acto en Lomas de Zamora, previamente en Junín, luego en Corrientes y finalmente en el acto de cierre en Moreno, en el que había más patotas y barrabravas que gente en el predio.

El escándalo de las coimas en la ANDIS, que involucra al clan Menem y a la propia Karina Milei robando nada más ni nada menos que a las personas con discapacidad, pero también el empobrecimiento de miles de personas que ven cada día más afectada su vida por la quita de subsidios miserables, por la represión a las manifestaciones, las rebajas en las jubilaciones, no pueden ser tapados por el gobierno. Frente a las coimas en el rubro discapacidad, los intentos de llevar adelante la censura contra medios y periodistas no hicieron más que agrandar el escándalo y evidenciar la continuidad brutal de la corrupción. Esto sin duda ha impactado en el electorado, que expresó su descontento no sólo con el gobierno sino con un sistema institucional que cada vez es más claro, no nos representa como pueblo y no garantiza los intereses populares. Las votaciones contra el veto de los mismos diputados y senadores que antes habían acompañado iniciativas del gobierno, pusieron de relieve el oportunismo electoral de los distintos partidos.

Tal es la preocupación de todo el régimen político frente a su crisis, que todos los candidatos de los distintos partidos salieron a reforzar un discurso en el que insistían en la necesidad de votar. Pero lo más resonante de los resultados de esta elección es sin dudas la derrota de los hermanos Milei y la LLA. La realidad desmintió a quienes hablaban de la derechización de la población, de la instauración de un régimen fascista, de que tal vez esto podía ser un cambio duradero en el sistema de dominación. Esta derrota corrobora la endeblez del gobierno, que como hemos señalado, está atado con alambres y se sostiene más por debilidades desde el campo popular que por aciertos propios. Se trata de un gobierno enclenque, que no ha logrado realizar movilizaciones masivas, que nunca ha logrado consolidarse y que ahora pasa por su momento de mayor debilidad. Toda la prensa internacional está reflejando esto y el golpe político que significa para la derecha a nivel global este rápido descenso que el gobierno de Milei experimenta.

En estas elecciones, la alianza Fuerza Patria llegó al 47% de los votos y triunfó en 6 de las 8 secciones electorales. Sin embargo, los votos representan un 26.57% (respecto del padrón). La dificultosa alianza entre sectores del kirchnerismo, de Kicilloff y de Massa, con una lista en la que se exhibían sin descaro representantes de lo más rancio del PJ, logró una importante victoria política que le permitirá intentar reconstruirse como una alternativa electoral presidencial frente a la Alianza Libertad Avanza. En este punto, cabe señalar dos elementos: en el escenario de descrédito generalizado, el peronismo fue el que menos votos perdió desde 2023 hasta acá en la provincia, pero también perdió electores (unos 500.000 votantes menos). Por otro lado, es importante analizar que una parte del pueblo que se ve identificado con el peronismo viene formando parte de las movilizaciones callejeras, y que ve expresadas en esa fuerza política la defensa de derechos, de la salud y educación públicas, de lucha de las Madres y la construcción de la Memoria, la condena al genocidio de la dictadura y el imperialismo yanqui. Sin ninguna confianza en que el peronismo y su dirigencia lleven adelante y a fondo estas reivindicaciones, tenemos que apostar a profundizar la movilización como clave para derrotar al gobierno. Este es el momento para profundizar la lucha en ese terreno, el que menos controlan desde el oficialismo.

Volviendo a los resultados electorales, La Libertad Avanza sacó el 31,1% de los votos (18.94% respecto del padrón). Frente a la diferencia de 13 puntos porcentuales entre los votantes de su fuerza, debajo del peronismo, Milei tuvo que “aceptar la dura derrota” pero anunciando que no cambiará en un milímetro sus políticas de gobierno. Pese a su voluntad declarada de no modificar el rumbo ni –por ahora- el elenco de gobierno, la derrota rápidamente se expresó en los mercados con la suba del dólar, del riesgo país y la caída de las acciones en la Bolsa de Comercio. En el plano macroeconómico, ya se venía evidenciando lo insostenible del plan de gobierno, como lo expresara la propia JP Morgan. El Tesoro debió salir a vender dólares para sostener el precio dentro del famoso índice de flotación. De hecho, ya antes de las elecciones, sectores empresariales y del establishment comenzaron a tener reuniones y conversaciones con distintos sectores opositores, frente a la clara dificultad de sostenimiento de las políticas del gobierno nacional y la debacle del plan económico.

La clase dominante y sus representantes del régimen político analizan que el gobierno está en crisis. Lo que se expresó en la derrota electoral del gobierno, en gran medida, es el hartazgo de los sectores de trabajadores y pobres, la persistencia de las resistencias y las luchas, que, a pesar de las dificultades y la fragmentación, han sostenido una oposición y resistencia en las calles durante el mandato de Milei. Ese hartazgo, en parte se reflejó también -como ocurrió en otras jurisdicciones del país- en que, sobre un total de 14.376.592 de personas habilitadas para votar, hubo un 39,02% de abstención. Esto es 5.609.747 de personas que no concurrieron a las urnas.

Es desde la resistencia, desde abajo y en la calle, donde podrá efectivamente brotar una alternativa. Los resultados del FITU, con 353.287 votos (un 2,45% respecto del padrón), muestran también la poca expectativa que el pueblo tiene en una propuesta electoralista e institucionalista, aunque se presente de izquierda. No es por allí por donde vendrá la posibilidad de superar este sistema. No es en el parlamento donde lograremos cambiar la correlación de fuerzas y esto está siendo cada vez más claro para un porcentaje grande de la población que no está yendo a votar.

Es auspicioso que el gobierno de Milei haya sido repudiado en estas elecciones: junto con el PRO, perdieron en dos años más de 2 millones de votos en la jurisdicción que concentra el 40% del padrón. Es positivo que su gobierno no haya recibido un espaldarazo a sus políticas, y más en medio de la crisis del sistema en nuestro país y en el mundo. Sabemos que, como sectores revolucionarios, no hemos logrado hasta ahora encontrar el camino ni construir una estrategia. Pero tenemos la certeza de que no hay que esperar al 2027 ni suponer que los mismos de siempre deban encargarse de nuestros problemas. Debemos abonar a construir una salida real para nuestra clase y nuestro pueblo, por fuera del sistema institucional, recuperando los ejemplos de resistencia y construyendo una perspectiva de rebelión, que abone a un horizonte de revolución, el único camino para superar este sistema de muerte y miseria.

¡A continuar la organización y la resistencia!

¡Fuera Milei y su gobierno!

Desde abajo, por el camino de la rebelión popular

 

 

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