La actual crisis del capitalismo muestra limitaciones estructurales profundas y no es un mero hecho cíclico. En realidad la crisis del capitalismo se inició con la Primera Guerra Mundial, la crisis de 1930 y la Segunda Guerra Mundial. En estas circunstancias encontró en el Estado y en las Guerras Mundiales los medios para salir de las crisis. El gasto armamentístico, el Estado de Bienestar y los 30 años dorados, el crecimiento del crédito que multiplicó la demanda fueron los elementos anticrisis que brindó el keynesianismo. El Capital tenía que contrarrestar la influencia de la URSS, de las revoluciones socialistas en China, Cuba y Vietnam. De los Países No Alineados y la ola revolucionaria de los 60 y 70. El impresionante desarrollo de la tecnología de guerra aplicada a la producción creó una avalancha de sobreproducción. En las décadas del 50 y del 60 muchos países dependientes aprovecharon espacios de cierta autonomía para desarrollar la Industria e implementar políticas de Sustitución de Importaciones. Pero todo este proceso fue culminando a fines del 60 y principios del 70. La tasa de beneficios del capital productivo había descendido y no garantizaba la reproducción del Capital. Con Margaret Tatcher, Reagan y Pinochet, la concentración monopólica del Capital y un formidable ajustazo a la masa asalariada es la salida que encuentra el Capital. Paralelamente se incentiva el crédito y todos los derivados financieros para con esa solvencia garantizar la compra de una gigantesca sobreproducción. Las Bancas de los países centrales facilitan los préstamos a los países dependientes para endeudarse eternamente. Pero en el 2008 los bancos se encontraron con que gran parte de sus deudores habían caído en la insolvencia. El desempleo impedía devolver los créditos. La quiebra del gigante Lehman Brothers se amplió a otros bancos y Fondos de Inversión.

Teniendo en cuenta las lecciones del 2008 el Gran Capital se dispuso a enfrentar la actual Crisis Pandémica. Se dedicó a fortalecer la Banca, los Fondos Privados y las mayores corporaciones.  Inyectaron desde los Bancos Centrales gigantescas cantidades de liquidez, para impedir que toda la Ingeniería Financiera de bonos estatales y Privados, créditos y seguros y todos los derivados bursátiles pudieran quebrar. Con el efecto derrame- decían los banqueros- esa liquidez llegaría a la población.

El Congreso de EE.UU. aprobó el 22 de diciembre de 2020 un paquete de 900.000 millones de dólares para combatir los efectos económicos de la Pandemia, como parte de un proyecto de 2,3 billones de dólares que se continúa al ya cumplido paquete de 2,2 billones ejecutado a mitad de año. Y la banca es siempre la intermediaria. Con estos anuncios se produjo una importante euforia financiera que aumentó los precios de bonos, acciones y commodities pero no tuvo incidencia en el estancamiento productivo que se continúa.

 

¿Cómo se genera esta cantidad infinita de dinero, que le prolonga la vida a un capitalismo agónico, a un decrépito Dr. Frankestein? La principal fábrica de dinero global es la que esparce por todo el mundo el billete verde llamado dólar. Y así EEUU se endeuda sin límites ni costos. Para crear suficiente liquidez y que no pase lo del 2008.

Así los Bancos y Fondos de Inversión, inyectados de millones sin límites, dirigen este dinero abundante y barato (a tasa 0% y a veces negativa) a la especulación con las Deudas Públicas y al mercado bursátil donde se producen beneficios imposibles de conseguir en cualquier proceso productivo.

Estos Fondos de Inversión que renegociaron la deuda argentina toman créditos en la Banca Europea a 0% de Interés y lo colocan en Bonos de Deuda Argentina que paga hasta un 17% de Interés anual.

Toda esta situación, que sólo se entiende de conjunto como totalidad orgánica, está golpeando de lleno a los regímenes políticos de todo el mundo, de EEUU y de Argentina. Sin este análisis es imposible su comprensión.

  Córdoba. 29 diciembre 2020. Carlos Vasco Orzaocoa.

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