
“Recuérdese nuestra insistencia: tránsito pacífico no es el logro de un poder formal en elecciones o mediante movimientos de opinión pública sin combate directo, sino la instauración del poder socialista, con todos sus atributos, sin el uso de la lucha armada.”
Comandante Ernesto Guevara, “Estrategia y táctica de la revolución latinoamericana”
Se cumple un nuevo aniversario del asesinato del Che a manos de la CIA y el ejército boliviano. La escena sintetiza la realidad profunda de Nuestramérica de entonces y de hoy. El imperialismo, las clases dominantes locales y los Estados mancomunados en la contrarrevolución. El método también expresa la esencia de esa dominación: fusilar a un prisionero, cortarle las manos, no entregar su cuerpo. La violencia que se ejerce contra uno de los más grandes líderes revolucionarios de todas las épocas es coherente con las mil y una formas de la violencia que día a día, segundo a segundo, el imperialismo y el capital ejercen contra la vida de la humanidad y de la “casa común” de la que somos parte.
Nombrar, identificar y asumir esa violencia de parte del poder es indispensable para encontrar el camino de torcer la realidad. Odiamos esa violencia que es como una hidra de mil cabezas que crece y se regenera una y otra vez del cuerpo de este sistema basado en la explotación. Mirar de frente esta realidad, como el Che hizo al comprender que era imposible solucionar los males de los pueblos si no se los atacaba en su raíz. Esos ojos abiertos que conservó en el momento final ante sus verdugos.
El mundo nos muestra, cada vez más desde el 7 de octubre de 2023, toda la descomposición criminal del imperialismo y del capitalismo. Pero al mismo tiempo, las expresiones de lo más hermoso que tiene la humanidad: la defensa de la vida común, de la felicidad colectiva, del compañerismo y hermandad que hacen que seamos más plenxs con otrxs.
Distinguir por dónde pasan las contradicciones centrales de la época, no perderse en los infinitos desvíos con que el sistema disgrega cualquier acumulación de fuerzas, por más ínfima que sea, debe servir de brújula dentro del marasmo de esta crisis. Ese es quizás el aporte más definitorio que lxs revolucionarixs podemos a hacer a nuestros pueblos y a las grandes masas humanas, únicos sujetos capaces de subvertir la realidad.
Hablar de la necesidad de transformar la realidad de raíz es hablar de REVOLUCIÓN y no hay manera de que un proceso semejante pueda desplegarse sin resolver el problema de la violencia desde los intereses de las masas oprimidas y explotadas.
¿Pero hay condiciones para pensar en alguna forma de lucha armada? Nos preguntan muchxs compxs honestxs. Vale invertir la pregunta. ¿Hay condiciones para transformar la realidad – incluso sólo para resistir – sin asumir el desafío? ¿Se puede poner fin al hambre y a la miseria sin afectar el poder? ¿Se puede pensar que la clase dominante y el imperialismo permitirán algo semejante? No creemos que nada de eso sea posible, si hacemos análisis realistas y no fantasiosos (o cómodos). Las represiones en los barrios, en las marchas de nuestrxs viejxs cada miércoles, los asesinatos a líderes sociales, las ejecuciones sumarias, la invasión, los bombardeos, las torturas, en fin, la brutalidad con la que una minoría privilegiada se aferra al poder muestran con claridad que no. El Che lo decía, “el imperialismo brutaliza”…
Pero describir la atrocidad y la barbarie no alcanza. Hasta puede ser desmovilizador si no se ven las posibilidades de acción rebelde. En este mundo, vemos también cómo va emergiendo, otra vez, con formas nuevas, la revolución, o al menos la posibilidad y la necesidad de la revolución. Y cuando esto ocurre, cuando hay un pueblo que entra en revolución, no hay enemigo invencible. Lo vemos en Asia Occidental: Irán, Líbano, Yemen. Lo vemos en África. Lo vemos en París. Lo vemos en Cuba. La bandera palestina flamea en todos esos frentes. El pueblo que padece hoy las formas más extremas de violencia colonial, imperial, racista, se convierte en símbolo de lucha, de unidad más allá de las fronteras.
Por todo esto, el Che es rebelión y está viniendo.


