
“No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil”
Fidel Castro – La Habana, 8 de enero de 1959
Es bastante fácil, a 67 años, mencionar tal o cual error, enumerar problemas, levantar un dedo y señalar dónde, o cuándo, o qué si y qué no. Lo difícil es justamente lo opuesto. Explicar entonces cómo es que aun el imperio, representante eximio del sistema capitalista, continúa su declarada guerra contra esa pequeña isla que -según los exegetas de la revolución no hecha- no representa peligro alguno.
Desde 1959, cada 1° de enero, los millonarios de Miami postergan su champaña, y saben en el fondo que han fracasado, así regresen mañana mismo a La Habana con su corso decadente y denigrante. Ya no puede ser de otro modo. Ni por su historia ni por el propio momento histórico del capitalismo actual, que ya no es capaz de ofrecer siquiera un lejano futuro promisorio.
Cuba por el contrario ha sido siempre mucho más que el triunfo revolucionario de un pueblo armas liderado por un militante con brillante lucidez como lo fue Fidel. Hace 67 años que Cuba es la comprobación de que es posible en Latinoamérica vencer frente a las propias narices del imperio y más aun, de que es posible intentar desarrollar otro tipo de sociedad, otro mundo.
Desde nuestro lugar, siempre reivindicaremos ese principio de la revolución cubana, de su pueblo y de sus dirigentes históricos.
Las dificultades actuales de Cuba, internas y externas, no anulan en absoluto la validez (y la necesidad) de la revolución, tan necesaria hoy para nuestros pueblos como entonces. Más que mirar con displicencia los problemas del desarrollo de la revolución deberíamos plantear nuestras propias fallas en no lograr extenderla a toda Nuestramérica. Si no lograron triunfar “nuestrxs hermanxs mayores” no fue por errores estratégicos, y allí donde ellxs cayeron debemos fundar nuestro punto de partida.
No hay más cambios que hacer. Revolución socialista o Caricatura de revolución.


