Con una ciudad sitiada y militarizada, con un feriado aprobado por ley, el 30 de este mes y el 1 de diciembre se realizará la cumbre de presidentes del G20 en Buenos Aires. Creado para maniobrar en la crisis abierta en 2008, el G20 enfrenta los conflictos que hoy expresan la crisis de la mundialización neoliberal. Las grandes transnacionales y las potencias imperialistas buscarán legitimar su poder fáctico con fotos de reuniones preocupadas por la “gobernanza global”. Un poco de historia para comprender la importancia de llenar las calles para gritar ¡fuera G20, fuera FMI!

En el origen fue la definición de la relación de clase

El próximo 9 de noviembre se cumplirán 29 de años de la caída del Muro de Berlín. Luego de que la URSS retirara sus tropas del Muro, las señales televisivas del mundo se llenaron de imágenes de personas que derribaban la pared que había separado la parte de la ciudad dominada por la República Federal Alemana (occidental) de la controlada por la República Democrática Alemana (oriental). El hecho, seguido por el derrumbe de la URSS meses después, dio cierre a una etapa y abrió la expansión del capitalismo neoliberal. “Fin de la historia” proclamó Francis Fukuyama sintetizando la visión de muchos y muchas que celebraban el triunfo de la libertad (de mercado). Quienes habían militado en contra de todo avance de las clases trabajadoras y los pueblos, festejaron. No pocos de quienes veían que habían apostado al lado equivocado, se pasaban de bando con la virulencia y el rencor de las y los conversos.

La globalización, el liberalismo extremo, el retorno a las visiones evolucionistas del “progreso” inevitable, se desplegaron sobre la base de una idea fuerza que se construyó y reconstruyó con sistematicidad: el capitalismo venció y será invencible. Durante la larga década infame de los 90, la burguesía de las grandes potencias (G7) con EEUU a la cabeza junto a las burguesías domésticas de la inmensa mayoría del Tercer Mundo lanzaron una ofensiva rabiosa contra las clases trabajadoras. El “consenso de Washington” fue el programa internacional del capitalismo en su fase neoliberal. La ampliación del G7 al G20 que arranca a fines de los 90 fue una muestra de estos acuerdos globales en torno al “nuevo orden mundial”.

La crisis de la mundialización neoliberal

El estallido de la crisis mundial de 2008 sacó a la luz de manera violenta las contradicciones que desgarraban a ese “nuevo orden mundial”. La mundialización del capital no había significado la eliminación de los estados nacionales a pesar de la creciente pérdida de soberanía. Tampoco había conjurado por arte de magia la competencia, la sobreproducción y sobreacumulación de capital. Es en ese contexto en que se formaliza el G20 integrando a los países de los por entonces famosos BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y otros países como Argentina. Sin embargo, la década pasada terminó de mostrar que ese agrupamiento surgido de una consultora mezclaba realidades cualitativamente distintas por su potencial económico y político en la arena internacional.

Nadie en su sano juicio incluiría a China como un actor más entre otros. Segunda economía mundial y con crecientes negocios e inversiones en todo el mundo, China ha sido identificada por los sectores representados por la administración Trump como la responsable de la desindustrialización de EEUU. La guerra comercial entre EEUU y China que viene escalando desde marzo del corriente año expande sus efectos desestabilizadores sobre el mundo, incluyendo a la Argentina. Paradójicamente, hoy EEUU expresa cuestionamientos a las formas que adoptó la globalización y China defiende la liberalización extrema de los mercados. Por supuesto, hasta ahora el debate gira en torno a una redistribución de poder entre ganadores. El grado de interdependencia y de inversiones cruzadas entre empresas y territorios de ambos países pone en duda la idea de una reversión de la mundialización.

Sin embargo, es claro el giro en la expresión política. Al liberalismo cosmopolita y tecnocrático que expresan en su máximo nivel los organismos internacionales, se ha contrapuesto una combinación de liberalismo económico (vinculado en primer lugar a endurecer las condiciones de explotación y a favorecer la ganancia del capital) con un elenco de políticos, funcionarios y discursos de derecha que van desde una derecha dura hasta el fascismo puro. Desde estos sectores que tienen en Trump su exponente principal se han cuestionado tratados de libre comercio (abandono de TTP, renegociación del NAFTA, presión a aliados de la OTAN, del G7, etc.). Últimamente muchas de estas cumbres no consiguen firmar ningún acuerdo y hay quienes señalan que sería un éxito para Macri como presidente al frente del G20 conseguir que la de Buenos Aires no sea la última cumbre del grupo.

Los estamos esperando… ¡para echarlos!

La llegada del G20, la realización de la cumbre de presidentes y representantes de organismos internacionales en nuestro país constituyen una provocación para los millones de habitantes que padecemos la precariedad laboral, que no tenemos vivienda digna mientras los negociados inmobiliarios amasan millones, que nos venden la salud y nos regatean la educación. En el plano interno, esta cumbre busca ser una relegitimación de Macri frente a sus verdaderos mandantes: los grandes capitales. No es casual entonces que el FMI haya aprobado la renegociación en estos días y que todos los funcionarios de economía estén trabajando para que el impasse de la corrida del dólar dé respiro hasta la finalización del evento. Como en el 78 con el Mundial, la cumbre tiene un significado político. Macri quiere mostrar que domina la calle, que tiene capacidad de gobernar, que es seguro venir a explotarnos, a envenenar nuestras aguas, a contaminar nuestros suelos, que hay “seguridad jurídica” para que los poderosos ganen con la bicicleta financiera sin que se controle la evasión de impuestos ni la fuga de divisas. En el plano internacional, cada puesta en escena de estas cumbres viene a reforzar la idea inicial de que el poder es intocable, que hay un único mundo posible y que sólo un pequeño grupo de privilegiados/as tiene tarjeta de acceso.

Los ejes centrales que impulsa la cúpula capitalista mundial

El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) participan activamente en el proceso del G20. De hecho, el FMI está en el centro de la coordinación, realización y monitoreo de las políticas del G20. Este año, por invitación de Macri, participarán además el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). Otras instituciones internacionales también estarán presentes como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de Salud (OMS).

A lo largo de este año se reunieron en nuestro país los llamados grupos de afinidad del G20, que según la definición oficial reúnen a las voces de la sociedad civil en un proceso inclusivo. Pero nada más falso que esto. Los grupos de afinidad son espacios creados donde los ministros de Finanzas, presidentes de Bancos Centrales, hombres y mujeres de negocios abordan ejes económicos financieros, políticos, ideológicos y culturales en pos de llegar a acuerdos y recomendaciones que entregan como “aportes” a los presidentes. Existen actualmente 7 grupos: Business20 (negocios), Women20 (mujeres), Labour20 (sindicatos), Think20 (desarrollo de ideas), Civil20 (sociedad civil), Science20 (ciencia) y Youth20 (juventud)1.

Quienes se reúnen en estos encuentros son en realidad representantes de la cúpula empresaria capitalista mundial, los pilares del sistema imperialista y neoliberal y representantes de los gobiernos y estados que garantizan este injusto e inhumano orden mundial. Por ello, el grado de farsa y de cinismo de los ejes establecidos no hacen más que profundizar la rabia que genera que quienes son los responsables de implementar las políticas que en todo el planeta atacan a la clase trabajadora y el pueblo, que saquean, explotan y expolian nuestra riqueza y nuestras vidas, pretendan presentarse como corderos que se juntan a pensar y discutir políticas para el bien de la humanidad.

Los ejes del mercado

El Bussiness-20 está integrado por 1.250 líderes de la economía de todo el mundo. El máximo exponente del grupo es Daniel Funes de Rioja, empresario representante de la Unión Industrial Argentina (UIA), quien fuera asesor del Ministerio de Planeamiento de la Nación durante la dictadura militar. Lo acompaña la élite empresarial del país, Eduardo Eurnekian (Corporación América), Alejandro Bulgheroni (PAE), Luis Pérez Companc (Molinos) y Miguel Acevedo (UIA), entre otros 10 empresarios que están hoy pujando por mayor ajuste, recorte de los derechos laborales e implementación de la reforma laboral.

1800 empresarios y ministros del gobierno nacional realizaron dos jornadas de debates y conferencias – que culminaron con un gran asado en la Rural- tras las que entregaron al presidente Mauricio Macri el communiqué del B20. Los siete ejes que se desarrollaron son Empleo y Educación, Economía Digital e Industria 4.0, Financiamiento del Crecimiento y de la Infraestructura, a cargo de Eduardo Elsztain (IRSA, empresa que se adjudicó los grandes negociados inmobiliarios en la Ciudad de Buenos Aires); Sistema Alimentario Sustentable, presidida por Luis Pagani (Arcor); Energía, Eficiencia de Recursos y Sustentabilidad, por Miguel Gutiérrez (YPF); Desarrollo Pyme; y Comercio e Inversiones, a cargo de Paolo Rocca (Techint).

Durante las jornadas, uno de los paneles tuvo como eje la “transparencia”, mientras que justamente Paolo Rocca, CEO de Techint y “chair” del grupo de Comercio tenía que declarar en la causa de los “Cuadernos”. Justamente Rocca, disertó en un panel sobre Multilateralismo junto a Roberto Azevedo, director general de la OMC, Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda y Jorge Faurie, Canciller argentino sobre las formas en las que intervenir en Venezuela para derrocar a Maduro, poniendo en evidencia la política de injerencia del imperialismo norteamericano y la derecha continental que agrupada en esta Cumbre pretende avanzar definitivamente contra el gobierno chavista.

El documento final entregado a Macri tiene 70 recomendaciones con 300 planes de acción para un “modelo de desarrollo inclusivo y sustentable” y para “crecer con la mayor cantidad de empleo y atendiendo los desafíos de la educación y la tecnología”. También se puntualiza en la búsqueda de fuentes renovables de energía, de un sistema de alimentos sustentable, y en la necesidad de mecanismos de financiamiento transparentes”. Entre las preocupaciones vinculadas al desarrollo de infraestructura, está claro que la promoción de todos los proyectos se vincula con las necesidades de profundizar el extractivismo y la apropiación y exportación de las riquezas y garantizar las vías de circulación de capitales y mercancías. Al mismo tiempo, se evidencian las disputas que emergen entre las potencias, como la guerra comercial entre China y EEUU que incluye un capítulo por la construcción de varias obras de infraestructura en América Latina con fondos chinos.

Precarización laboral, educativa y saqueo de recursos

En las reuniones del grupo de trabajo sobre Educación realizadas en Mendoza coordinadas por Mercedes Miguel, actual secretaria de Innovación Educativa de la Nación y responsable de la implementación del programa “Escuelas del Futuro”, para nada se habló de los cuestionamientos que la docencia y las y los estudiantes realizan en todo el país a las políticas educativas del macrismo y los programas de supuesta inclusión educativa, que sobrevalora la función de la tecnología digital en el proceso de enseñanza- aprendizaje, desdibuja los roles de docentes y estudiantes en el uso de las TIC ́s en el aula, y formula una propuesta educativa respondiendo a los criterios y necesidades del mercado, mientras como sabemos se recorta brutalmente el presupuesto educativo nacional2.

Al contrario, al igual que en el Youth-20 que reunió en Córdoba a “líderes y lideresas” jóvenes de sectores acomodados, comprometidos/as con la adaptación de la juventud a las necesidades del mercado en el marco del “futuro del trabajo”, las políticas educativas acompañan la idea de “fortalecer el espíritu del emprendedurismo” de las próximas generaciones y realizar los cambios necesarios en cuanto a la educación para la adaptabilidad.

El Women-20 reunió a mujeres empresarias, blancas y millonarias -presididas por Susana Balbo, ex diputada de Cambiemos por Mendoza y empresaria del vino y Andrea Grobocopatel-, para “apoyar la promoción del crecimiento económico inclusivo de género”. Las jornadas contaron con la participación por videoconferencia de….¡La reina Máxima Zorreguieta!

El supuesto interés por poner el enfoque en el desarrollo rural, la inclusión laboral, digital y financiera de las mujeres en el actual sistema de mercado, no problematiza por supuesto las desigualdades estructurales que se basan en que las mujeres sigan realizando la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, a la vez que están empleadas en condiciones precarias. La solución mágica que propone el W20 es promover el “empoderamiento vía emprendedurismo e incorporación al mercado de trabajo” de las mujeres, algo que no se aplica para las cientos de miles de pequeñas productoras o trabajadoras rurales que sufren la más brutal precarización, como las compañeras tareferas de Misiones, que con su incansable lucha pelean para mejorar sus terribles condiciones de vida y trabajo. Como han denunciado desde el Foro Feminista contra el G20 “Sólo ofrecen propuestas superficiales para los efectos que sus propias políticas producen y se apropian del lenguaje y discursos feministas”.

Mientras el gobierno promueve un presupuesto que recorta brutalmente los fondos destinados a la investigación científica, cientos de empresarios se reunieron en Rosario (ciudad desde donde salen los barcos cargados con soja y maíz transgénicos para la exportación en beneficio de los grandes productores y las empresas transnacionales como Bayer- Monsanto) en el Science-20 para debatir sobre el manejo sostenible de los suelos y la seguridad alimentaria. Sí, los defensores de una agricultura basada en transgénicos y paquetes tecnológicos de fertilizantes, agrotóxicos y semillas híbridas, una agricultura sin agricultores, son los que se reúnen a dar recomendaciones sobre agricultura sustentable.

Además, en septiembre se congregaron unos 150 Think Tank-T20 “tanques de ideas” de 45 países que elaboraron una serie de recomendaciones para los gobiernos acerca de la solución de los desafíos globales. ¿Qué geniales ideas presentaron? Entre las principales propuestas se encuentran: Asegurar que el menú de políticas alternativas para el futuro del trabajo sea lo suficientemente flexible para atender a la heterogeneidad y a los desafíos que enfrentan los países del G20; Avalar la creación de la plataforma T20 para acelerar los trabajos del futuro; Promover reformas curriculares basadas en las competencias e iniciativas de educación no formal para garantizar la igualdad de oportunidades de acceso a una educación de calidad; Incrementar los recursos de las instituciones financieras de desarrollo y alinear los mandatos de los organismos financieros internacionales con los compromisos de inversión en infraestructura sostenible asumidos internacionalmente; Celebrar reuniones políticas entre los bancos centrales del mundo y alentar un uso más difundido de las líneas de canje de monedas (swaps) y de los Acuerdos Financieros Regionales.

Todo ello acompañado por las discusiones en el Labour-20, grupo de “afinidad” presidido por la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) cuya tarea consiste en “generar una buena coordinación entre Estados y sindicatos para mitigar los efectos adversos de la Revolución Industrial 4.0 sobre el empleo”. Para ello, en la reunión realizada en Mendoza durante septiembre los representantes empresarios intentaron avanzar en acuerdos con sectores de la burocracia sindical para implementar las reformas laborales facilitando la creación de la “economía colaborativa”, eufemismo de trabajadores/as sin derechos, ni vacaciones, ni aguinaldo, ni sindicatos.

Finalmente, ¿quiénes han financiado estos encuentros? Además de nosotros y nosotras (porque miles de millones que podrían haberse usado para educación y salud se gastaron por ejemplo en equipamiento para que las fuerzas de “seguridad” nos repriman durante esos días), empresas transnacionales como Coca Cola, Danone, Microsoft, American Express, Google, UBER, la farmacéutica Novartis, Johnson & Johnson, YPF, Accenture y Unilever, entre otras.

Retomando la experiencia del movimiento mundial, en Argentina estaremos poniendo el cuerpo, mostrando las mejores tradiciones de movilización de nuestro pueblo y ganaremos las calles gritando:  ¡FUERA G20! ¡FUERA FMI!

  1. Ver Los 10 mitos y verdades del G20, publicación de Asamblea No al G20 y la Fundación Rosa Luxemburgo. Este y otros materiales están disponibles en www.noalg20.org
  2. Francisco Machin, Integrante del Colectivo de Economía Crítica- Regional Mendoza

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