El sábado 9 de junio Argentina iba a disputar el último partido antes de su presentación en Rusia en Jerusalén.

Las motivaciones del partido eran distintas depende desde donde se las mirase. Lejos de las cábalas (la selección jugó contra Israel previo a los mundiales del 86 y 90), la AFA quería jugar por guita: U$S 2.200.000. El gobierno argentino fue el gestor como parte de las relaciones diplomáticas y comerciales con Israel. Para el Estado sionista, lo deportivo poco importaba, más no tener la foto de Messi en un estadio construido en tierras ocupadas y en la cancha de un equipo que agregó “Trump” a su nombre original en homenaje al “héroe” del traslado de la embajada yanqui de Tel Aviv a Jerusalén Este.

El amistoso estaba enmarcado en los festejos por el 70° aniversario de la creación del Estado israelí, quien también desembolsó otros buenos millones para que el “Giro de Italia” (legendaria competencia ciclística) arrancara desde el este del Mediterráneo. La selección Argentina estaba contratada para hacer visitas a los principales sitios de Jerusalén, entre ellos el Muro de los Lamentos.

Por su parte, el pueblo palestino, luego de sufrir nuevas cientos de muertes y heridos y heridas en manos del ejército sionista durante la Gran Marcha del Retorno, iniciaron una campaña de difusión para que la selección argentina no viajara a Jerusalén.

La causa palestina es una bandera mundial levantada por quienes, al menos, odien un poco las injusticias. Luego de una fuerte campaña en redes sociales (#ArgentinaNoVayas) y de la presión de parte del cuerpo técnico, la AFA decidió ayer suspender el amistoso. Hoy por la mañana, Claudio “Chiqui” Tapia salió desde Barcelona, cual funcionario macrista, a decir que la suspensión “era por la paz mundial”, y pidió “disculpas a la comunidad israelí. El funcionario no aceptó preguntas y no mencionó la palabra “Palestina” en ningún momento.

Con este tipo de eventos, el sionismo trata de convalidar la ocupación de Jerusalén Este y el nombramiento de la ciudad como capital de Israel. La suspensión del partido es un pequeño mojón a las intenciones y la impunidad de Israel. En Palestina, el fútbol es el deporte más popular, y que Messi pisara Jerusalén Este hubiera sido un golpe más a la moral para todo el pueblo palestino y más para quienes profesan su fanatismo por el fútbol y la selección, que tan hostigados están por el colonialismo israelí.

Levantar la causa palestina y denunciar la política colonial de Israel, sigue siendo una necesidad para frenar la avanzada imperialista yanqui en Medio Oriente.

*Foto: http://palestinalibre.org

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