Nosotrxs queremos problematizar las formas de vida del metal porque lo consideramos una herramienta vital para cambiar el rumbo de nuestra realidad. Y si vamos a morir, será con la remera de Darío Santillán.»
Emiliano Scaricaciottoli  es docente de la UBA e integrante del GIIHMA (Grupo de investigación interdisciplinaria sobre heavy metal en Argentina). Hace una semana hizo una nota en la web de Noticias en referencia a Ricardo Iorio. Los ejes centrales son su viraje hacia a la derecha, todo lo que esta figura representó en su momento dando a conocer una postura crítica al sistema y como llegaron al término parricidio para referirse a la ruptura con quien fue su idolo.
En esta entrevista nos hablade todo lo que significa el GIIHMA y sobra la presentación que realizarán en Septiembre en la Facultad de Sociales.
Venceremos: Sabemos que la nota sobre Iorio y Biondini genero un pequeño revuelo y que esto visibiliza un montón al GIIHMA. ¿Cómo empieza la experiencia del GIIHMA y desde dónde arrancan para lograr que en tan poco tiempo hayan hecho varios seminarios en la U.B.A. sobre heavy metal argentino y editado dos libros?
Emiliano : La experiencia del GIIHMA arranca en el 2013 con la primera Feria del Libro Heavy de Buenos Aires que fundan Gito Minore y María Inés Martínez. Pero lo importante es pensar cómo el grupo se escindió las formas masturbatorias establecidas por la academia. Nos formamos como un grupo de trabajadores de la educación que atravesadxs por el metal como forma de militancia no ha perdido jamás su norte político y social. No sé si el camino ha sido corto, lo que sí está claro es que somos el primer grupo de Latinoamérica en llevar adelante esta propuesta y que no depende del tutelaje universitario ni de ningún otro espacio político público o privado. Quedó claro esto cuando nos empezamos a contactar con grupos o investigadores de Puerto Rico, México, Guatemala,España y otros países.
V: En el primer libro («Se nos ve de negro vestidos») abren varios temas como el significado de  las letras , religión en la música y las contradicciones de Iorio sobre sus dichos en varias etapas de sus bandas anteriores. ¿Qué balance tienen sobre este primero?
E: En relación al primer libro, nosotrxs no trabajamos con sus declaraciones públicas. Nos focalizamos en su obra. En su obra, más allá de sus declaraciones públicas y del presente putrefacto que atraviesa- es nuestro eje de análisis. Allí están todas esas contradicciones. Algunas, celebradas; otras, preocupantes. Ahora, yendo al balance, junto con la Parte Maldita (la editorial que lo publicó) estamos más que contentos, porque superó las
expectativas respecto de ese público lector que te imaginas antes de sacar el libro a la calle. Llegó más allá de nuestras fronteras y abrió camino para pensar el metal desde otras latitudes. Sacamos dos ediciones y eso para nosotros fue vital a la hora de pensar Parricidas y de fortalecer el vínculo con la editorial.
V: Iorio tiene varios adeptos en estos momentos y el último libro se llama «Parricidas», desde cuándo surge la idea de este «parricidio» y por que  ¿la necesidad?
E: La idea surge desde hace muchísimo. Es un músico con una obra enorme pero la ha dilapidado con la separación de Almafuerte y con su ostensible giro derecha reivindicando a las fuerzas armadas genocidas y a todos los aparatos represivos del Estado. En ese sentido, y porque creemos que su figura ha eclipsado negativamente a muchas bandas que quieren emerger para formar, como dice Against, una “nueva cultura metálica” hay que matarlo simbólicamente.
V: En «Parricidas» se acercan un poco mas a esta época y hablan de la música tras la crisis del 2001 y el estallido en el país. ¿Cómo abordan la necesidad del cambio ya que las letras vienen a ser más combativas que antaño como el caso de Tren Loco hablando sobre Kostecki y Santillan?
E: El caso de Tren Loco es anterior a las bandas que emergen con el parricidio. Creo que la poética de Gustavo Zavala es la más digna del metal nacional, pero también hay que pensar más allá de ese bloque imaginario de bandas que han corporativizado (y no digo que lo hayan hecho de manera consciente, no?) el metal argentino. Las letras de las nuevas bandas (o las nuevas-vieja, porque como te fije antes, Iorio y el falso “Metal para todos” callaron muchas voces) tienen sentidos complejos. Algunas más referenciales, otras más simbólicas, pero siempre abriendo el juego a nuevos sujetos sociales y a subalternidades. Desde el movimiento de mujeres hasta el metal patagónico.

V: Ustedes no solo editan libros , también participan en festivales como el «Nunca Más» en Congreso, los 24 de Marzo. ¿Hay una militancia critica a todo lo establecido? .¿Ven bandas que recurren a cierto recambio de época con lxs jovenes?

E: ¡Totalmente! Y hacia ahí apunta nuestro tercer libro, en producción aún. Bandas como Against, Los Antiguos, Malicious Culebra, Furias, Carajo y Serpentor (que son las bandas más veteranas pero que su mensaje comulga con las luchas en curso presentes) suenan del carajo y capitalizan un gran público adolescente. Hay que pensar, de cualquier modo, que el metal se está reconstruyendo y la escena está muy atomizada. Aún no hay grandes referentes de esta nueva cultura metalera. El problema de las referencias es el que estamos trabajando en la actualidad. Llevalo al terreno político y vas a encontrar el mismo espejo.
V: En varias presentaciones se logra ver pañuelos verdes y naranjas en el público, esto también rompe con el prototipo de rockero machista y misogino tan recurrente en el rock. Hasta este momento ya no es tabú el rol de la mujer en el rock. ¿en el heavy metal creen que todavía si?
E: No, las viejas ritualidades que mitificaron al género están cambiando. Más que al “género” al movimiento. Hay nuevas prácticas que, desde ya, son concomitantes a la más arcaicas. Pero pensá esto: ningún movimiento se cambia o se transforma de arriba para abajo. Primero hay que entender que las prácticas son colectivas, no atañen solo a los músicos y a sus propuestas estéticas. La escena la componemos todos y todas. Segundo, creo que hay que pensar que nuestra sociedad es misógina y machista. Ergo, el GIIHMA apunta a la transformación de las prácticas sociales y a tumbar este modelo neoliberal asqueroso. El objetivo final supera a la lucha táctica que se da dentro del metal.
El metal, eso sí, puede ayudar a que se materialicen ciertos procesos cualitativos en la consciencia,pero no reemplaza a las luchas, a la calle, a la sindicalización de la vida.
V: ¿Que esperan de estas nuevas presentaciones en Sociales y el futuro del GIIHMA?
E: Esperamos llegar, cada vez más, a un nuevo público que entienda que la lucha del metal-la histórica lucha del metal contra el Estado- no se ha perdido en el museo. Al contrario, no somos un catálogo de nostalgias. Para eso están los periodistas especializados y los documentalistas. Nosotrxs queremos problematizar las formas de vida del metal porque lo consideramos una herramienta vital para cambiar el rumbo de nuestra realidad. Y si vamos a morir, será con la remera de Darío Santillán. La idea es ver materializada la publicación de «Se nos ve de negro vestidos al inglés». Intellect tiene que sacarlo en los próximos meses. Por otro lado, seguir fortaleciendo los vínculos con el CIAMHH (Colectivo de Investigación y Acción desde el Metal de Habla Hispana) y con nuevxs compañerxs de todo el país y la región. En tercer lugar, te diría que tenemos que concentrarnos profundamente en gestionar el tercer libro del grupo porque allí vamos a profundizar esta llaga delas referencias resquebrajadas. Producir y militarla, esa es la consigna.
El Sábado 7 de Septiembre de 12 a 15 horas retoman los seminarios  en la Facultad de Ciencias Sociales.  

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