
SOLIDARIDAD CON IRÁN – DENUNCIAMOS EL ATAQUE YANQUI – SIONISTA
Luego de concentrar tropas y material bélico en torno a la región, Estados Unidos e Israel, su policía en el Levante, están bombardeando Irán. Si bien desde su origen el “orden internacional basado en reglas” había sido la imposición de los poderosos hacia el resto del mundo, asistimos en los últimos años a la defunción de la ilusión. Los organismos internacionales creados tras la Segunda Guerra Mundial por Estados Unidos para desplegar su hegemonía se han convertido en un escollo para el poder imperial. No es novedad que Estados Unidos, o Israel (e incluso otras potencias occidentales), no respetaran ni las decisiones ni directivas de esas instituciones que se crearon en nombre de la democracia, los derechos humanos y la autodeterminación de las naciones. Sin embargo, ya no hay voluntad de sostener la mascarada. Estados Unidos se retira, desfinancia, paraleliza esos organismos.
El bombardeo contra Irán ha dejado hasta la tarde del 28 de febrero por lo menos dos centenares de muertos. Entre ellos, casi un centenar de niñas de una escuela. Los ataques se produjeron mientras había negociaciones diplomáticas en curso. Es probable que hayan sido asesinados altos dirigentes del gobierno iraní. Trump festeja la destrucción, afirmando que tardarán años en llevar adelante una reconstrucción. Una vez más, Estados Unidos hace gala de su brutalidad imperialista. A cara descubierta, asesina a población civil, perpetra ejecuciones sumarias, y lo celebra descaradamente. Israel, por supuesto, es parte del ataque. El historial cercano y remoto de la entidad sionista es del mismo tipo. La Unión Europea, otra creación yanqui para hacer frente a la Guerra Fría, en voz de su presidenta, Ursula Von Der Leyen hace un llamado a “las partes” (en plural) y las insta a la moderación. Los jefes de los estados europeos se mueven en el mismo sentido, lamentaciones respecto de la muerte del derecho internacional, para retomar su injerencia sobre Irán.
Los argumentos de que la causa de estos bombardeos es un afán del imperialismo occidental, comandado por Trump en esta ocasión, de “defender el derecho a la protesta” o la libertad de la población iraní es una mentira lisa y llana. Baste recordar que es el mismo Trump que manda a fusilar a población civil, que secuestra extranjeros, que financia y administra el genocidio palestino. Los países europeos no tienen un historial distinto. En los últimos años, en especial luego de que el Diluvio de Al Aqsa sacudiera el tablero mundial poniendo a la lucha anticolonial palestina en el centro, las persecuciones, redadas, expulsiones a activistas son moneda corriente, mientras cobijan al neofascismo que se reproduce al cuidado de sus gobiernos, jueces y policías.
Asistimos a una acción de guerra contra un país no subordinado por los Estados Unidos. Esa es la causa central para el ataque. La agresión busca desmontar el apoyo iraní al llamado Eje de la Resistencia de Palestina, Líbano, Yemen, Irak. A todo eso se suma el interés por controlar a un país que tiene la tercera reserva de petróleo y la segunda de gas a nivel mundial y que es una de las principales fuentes de petróleo con que cuenta China.
Sin embargo, como viene mostrando la historia, aunque Hollywood lo oculte, a pesar de su capacidad genocida, los Estados Unidos han perdido numerosas guerras. Con 84 millones de habitantes, un terreno muy fracturado de más de 1,6 millones de kilómetros cuadrados, y con una experiencia de cinco décadas de distintas formas de guerra, Estados Unidos no tiene nada asegurado. Irán no tardó en responder. Como había alertado, consideró blancos legítimos las diversas bases militares yanquis. Reconocidamente, hay más de 18 en la región, en especial en todas las monarquías del golfo. Israel, creación y extensión yanqui en la región también ha sido blanco de las respuestas. Aprovechando su posición estratégica, Irán ha procedido a cerrar el estrecho de Ormúz por donde circula entre el 20 y 30% del petróleo y el gas licuado mundial. Las exigencias de Estados Unidos son de rendición incondicional. La situación es la lucha a muerte o la colonización o la disgregación en otro “estado fallido.
Repudiamos el ataque yanqui – sionista
Nos solidarizamos con Irán y su pueblo.


