
El gobierno de Milei tratará de votar en el senado la media sanción de una reforma laboral regresiva este miércoles 11. Para lograrlo, puso en marcha arreglos por debajo de la mesa con los gobernadores aliados, incluidos los peronistas de Tucumán y Salta, y con las burocracias sindicales. La cúpula de la CGT también fue protagonista de esta componenda: negoció artículos sobre el financiamiento de sus cajas de obras sociales y “cuotas solidarias” a cambio de dejar pasar ataques a derechos históricos como el valor de las horas extras, las indemnizaciones y hasta la organización en los lugares de trabajo (derecho a asambleas, o de huelga, que se ven restringidos).
La modificación en secreto de 28 artículos demuestra el desprecio del elenco gobernante (oficialismo y “oposición”) por los valores republicanos que dicen defender. Se trata de una ley redactada por los abogados de las grandes empresas, negociada a escondidas entre gobernadores del oficialismo y PRO, UCR y peronismo, junto con las principales burocracias sindicales. El proyecto que modifica decenas de artículos de diversas leyes conquistadas por el movimiento obrero durante décadas, será votado sin debate público con un texto manipulado horas antes de la sesión.
La ofensiva de los patrones, el FMI y el imperialismo, mediante este gobierno títere y cipayo, es abierta y frontal. Debemos oponerle una resistencia que valore la acción directa y esquive la telaraña de unas instituciones corrompidas y decadentes: un congreso lleno de delincuentes, una verdadera casta de mafiosos que transan y cuyos miembros están en el gobierno hoy, en parte, o posan de opositores falsamente sin enfrentarlo.
La reforma laboral debe ser rechazada masivamente y en las calles. Nuestro plebiscito es ése: allí donde se conquistaron nuestros derechos, hoy nos toca defenderlos. Es hora de ponerle freno a esta runfla que nos gobierna. Con la mayor unidad de acción con quienes quieran enfrentarlo, con independencia política de las direcciones reformistas, con los métodos de lucha callejera que nuestra clase supo acuñar.
¡Nuestros derechos no se negocian! ¡Abajo la reforma laboral, Milei y todo su gobierno!


