Macri en retirada: para derrotar al FMI Ecuador señala el camino

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A menos de dos semanas de las elecciones generales, las cartas parecen echadas. El golpe demoledor sufrido por el macrismo en las PASO del 11 de agosto generó un escenario de no retorno para las aspiraciones reeleccionistas de Mauricio Macri. La diferencia con la fórmula Fernández-Fernández no sólo no se redujo sino que tendería a ampliarse por lo que el triunfo en primera vuelta del Frente de Todos parece descontado.

La misma campaña del “Sí, se puede” promovida por Juntos por el Cambio (30 días, 30 ciudades del país) ha devenido en una gira de despedida del propio Macri, que apunta a cohesionar la base electoral más fiel y preparar la vuelta a la oposición de la coalición PRO-UCR. En el mismo sentido se dirigen los “exabruptos” del peronista todo terreno y candidato a vicepresidente, Miguel Ángel Pichetto, que propuso “detonar” villas de emergencia; y la definición taxativamente anti-derechos en cuanto a la legalización del aborto de Macri, con la que se proponen, además, captar parte del 4% de adhesión que cosecharon entre Gómez Centurión y Espert, los otros candidatos de la familia derechista.

Sólo la notoria asistencia brindada por el peronismo unificado para desmovilizar y garantizar la paz social, mientras se descarga sobre nuestro pueblo un fenomenal ajuste a raíz del zarpazo devaluatorio post-PASO, explica que Mauricio Macri haya llegado con cierta tranquilidad a esta altura del cronograma electoral. Otro favor más que el macrismo debería reconocerle a la oposición pejotista, tal como le sugirió el dirigente de la UOM Antonio Caló al declarar que “Macri nos debería agradecer la gobernabilidad”. Ese sincericidio dejó al desnudo el rol de la burocracia sindical peronista durante estos cuatro años.

Un debate formal sin mayores sorpresas

En este cuadro transcurrió el primer debate presidencial obligatorio que tuvo lugar en la Universidad del Litoral, en la ciudad de Santa Fe. En un esquema de tiempos sumamente rígidos y breves, los 6 candidatos presidenciales expusieron sucesivamente sobre 4 ejes temáticos: relaciones internacionales; economía; derechos humanos, género y diversidad; salud y educación.

La estructura formal, pensada para la puesta en escena mediática, dio lugar a la reiteración de una suerte de mini-spots de campaña, guionados, que expuso facilidades y límites de los candidatos para desenvolverse dentro de esos parámetros. Macri hizo los mayores esfuerzos para construir un discurso que pudiera prescindir de la realidad catastrófica de sus 4 años de gestión; Fernández se desenvolvió con soltura enfocado en castigar la paupérrima gestión macrista y omitió las contradicciones propias y de sus aliados en el Frente de Todos; Del Caño por el FIT-Unidad tuvo sus mayores aciertos en la mención a la lucha del pueblo ecuatoriano y la pelea de estatales y docentes de Chubut; Lavagna no pudo disimular su incomodidad a lo largo de todo el debate; mientras que Gómez Centurión y Espert se ubicaron en la ultraderecha, con sus matices fascista y liberal, respectivamente, exponiendo todo tipo de barbaridades reaccionarias y anti-derechos.

Sólo en la intervención del FIT-Unidad se puso en cuestión la política de ajuste y saqueo del FMI, desde el punto de vista de su carácter antagónico con la concreción efectiva de derechos populares elementales como vivienda, educación y salud para el pueblo trabajador.

Resultó notorio, por su contraste objetivo, que mientras más 200.000 mujeres, lesbianas, bisexuales, trans, travestis y no binaries nos movilizábamos en las calles de La Plata, al culminar el Encuentro Plurinacional y disidente, fueran 6 candidatos varones los protagonistas exclusivos del debate presidencial. La polémica sobre la legalización del aborto, problemática en la que las mujeres y personas con capacidad de gestar –principalmente les más pobres- son les que exponen sus cuerpos y dejan sus vidas, dejó más expuesta que nunca esta ausencia, que habla a las claras de la vigencia y actualidad del sistema capitalista y patriarcal.

Entre las posturas anti-derechos, omisiones y giros retóricos, sólo el posicionamiento del FIT-Unidad es completamente claro respecto a la necesidad urgente de legalización del aborto, planteando a su vez una composición de listas “100% verde” y en rechazo a la injerencia de la cúpula de la Iglesia Católica en la política estatal y la vida de millones de mujeres y disidencias.

Al ajuste del FMI se lo derrota en las calles

El protagonismo popular que planteamos desde Venceremos – Partido de Trabajadorxs difiere cualitativamente con la propuesta de participación que propone esta democracia para pocos, en la que resultan incuestionables los negocios e intereses de banqueros, empresarios y terratenientes, a costa del sacrificio de millones de trabajadores/as de la ciudad y el campo. Desde Venceremos – Partidos de Trabajadorxs, como parte de Poder Popular, llamamos a votar a las listas del FIT-Unidad en todo el país, en defensa de una perspectiva anticapitalista y de salida del pueblo trabajador frente a la crisis capitalista. Compartimos el planteo de fortalecer la presencia de la izquierda en el país y en las bancadas parlamentarias, considerando la disputa en ese plano como una pelea necesaria que hay que afrontar pero que no agota, ni mucho menos, la iniciativa política que debemos tener las y los de abajo.

El 27 de octubre se concretará la caída electoral de Mauricio Macri y es de esperar una aceleración brusca de la crisis económica, social y política, a raíz de un nuevo golpe devaluatorio. No podemos perder de vista que en estas semanas no se detuvo jamás la pérdida de divisas, pese a que el gobierno de Cambiemos se propuso como único objetivo, apenas, aguantar el precio del dólar hasta la elección.

En este escenario, una vez consagrada la derrota en las urnas del macrismo, los 40 días de transición hasta el 10 de diciembre (fecha formal de entrega del traspaso del poder), recrearán un cuadro de crisis aguda en el que, paradójicamente, el rol preponderante del FMI no estará en discusión, sino los términos de esa injerencia, tal como lo explica con claridad el mismo Alberto Fernández en todas sus alocuciones.

Desde Venceremos – Partidos de Trabajadorxs afirmamos que no hay posibilidad de dar respuesta a los profundos reclamos populares si el FMI sigue decidiendo sobre los destinos de nuestro país y los recursos que genera nuestro pueblo se fugan en el pago de una ilegítima y fraudulenta deuda externa.

El 27 Macri se va y el fin de su ciclo presidencial será motivo de alegría popular pero para derrotar al FMI tenemos que seguir el ejemplo del pueblo ecuatoriano, que mediante su heroica movilización forzó al títere de Lenin Moreno a dar marcha atrás con el Decreto 883 de aumento de combustibles y asestó un durísimo golpe al paquetazo fondomonetarista. Con su acción, el pueblo ecuatoriano brindó el mayor ejemplo de democracia y soberanía de las y los de abajo que debe ser fuente de inspiración para los trabajadores y trabajadoras de nuestro país. Ese es el camino.

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