A días de las elecciones en la seccional Capital de ATE, entrevistamos a nuestra compañera, Nadia “Toti” Polanco, delegada general de la Junta de Promoción Social (CABA) y candidata a secretaria adjunta por la lista Blanca, Violeta y Granate. La importancia de una perspectiva feminista en la construcción sindical

Venceremos: ¿Cuál es la situación de les estatales hoy en un contexto de profundo ajuste?

“Toti” Polanco: Les laburantes estatales venimos viviendo una profundización del proceso de ajuste para el conjunto de la clase trabajadora, marcado por una ampliación en la flexibilización de las condiciones de empleo, que se acompaña con un sistemático ataque hacia los derechos conquistados. Sufrimos una política encarnizada de desempleo en el ámbito nacional, y en lo que respecta a Ciudad perdemos compañeres por las condiciones de precarización laboral, lo que terminan siendo despidos encubiertos, ya que les compas se van de su lugar de trabajo expulsades por las condiciones de empleo. El trabajo estatal es uno de los que concentra mayores índices de contratación precarizada, es decir que no contamos con acceso a derechos laborales básicos – como obra social, aguinaldo, estabilidad laboral, acceso a una carrera ART. Al igual que toda la clase trabajadora nuestros salarios se ven devaluados al calor de una inflación galopante y las paritarias cierran a la baja, dejando a miles de compañeres con sueldos por debajo de la canasta básica. Esta situación ha sido acompañada además por el sostenimiento de un discurso acerca de les trabajadores como «vagos», «ñoquis», «grasa militante» y demás términos peyorativos con los que el gobierno busca desacreditar no sólo nuestro rol y nuestras tareas, sino también construir una idea de estado deficitario, obsoleto, que debe ser modernizado. Esa Modernización sirvió de colchón de justificación no sólo para realizar desempleos arbitrarios, sino también para vaciar y empobrecer políticas públicas de acceso a derechos. La política de ajuste del gobierno de Cambiemos implicó un desguace estatal que trajo, entre otras consecuencias la desjerarquización de Ministerios claves como los de Trabajo y Salud, el recorte en Discapacidad, el deterioro sistemático de las políticas de carácter social tanto en Nación como en Ciudad, poniendo en evidencia que nuestros derechos laborales son un costo y que nuestras vidas no valen para este gobierno impulsor de la miseria.

V: ¿Cuáles son los ejes principales que levanta la lista Blanca Violeta Granate para las elecciones de ATE CAPITAL?

T.P: Nos planteamos la construcción de un sindicato plural, democrático, feminista y de lucha. Esto no es un slogan consignero y nada más. Sino que son las formas de construcción que llevamos adelante en una variedad de sectores y de juntas internas,
a la par que luchamos contra la precarización de las políticas públicas bregando porque sean integrales, de calidad y con perspectiva de género. Articulamos y nos hacemos parte de otras expresiones organizativas respecto de todas las luchas sociales que nos atraviesan como clase trabajadora. Nos interesa que lo que oriente nuestro hacer político sindical sean los intereses de les laburantes, promoviendo y defendiendo la autonomía y la independencia, gobierne quien gobierne. Sindicatos de les trabajadores ni de los gobiernos, ni de los patrones. Para ello necesitamos combatir en un solo puño, desde la más amplia unidad y diversidad, sirviéndonos de los métodos de construcción colectivos y representativos, que fortalezcan el hacer de cada une en la organización gremial. Por eso, es criminal la fractura existente entre las conducciones de ATE Nacional y de ATE Capital en una coyuntura como la que estamos viviendo. Necesitamos construcciones gremiales desde donde poder expresar la diversidad, sin que ello implique una uniformidad sobre la cuál ordenarse detrás. Queremos hacer crecer la representatividad donde podamos a partir del debate y la elaboración colectiva, poder hacer más fuerte la batalla contra quienes se enriquecen a costa de quienes vivimos de nuestro trabajo. Que nos pongan en mejores condiciones para enfrentar al macrismo al que venimos dando pelea desde hace 12 años. Desde la primera hora del PRO en la Ciudad, estuvimos al frente denunciando y dando la disputa por un estado que garantice acceso a derechos.

V: ¿Cómo es el impacto de las políticas de ajuste de Cambiemos sobre todo en los programas que buscan garantizar derechos?

T.P: Desde la asunción del PRO primero en la Ciudad vivimos un proceso de vaciamiento y deterioro ininterrumpido que, partiendo de postulados de tipo gerencial empresarial como la eficacia y la eficiencia, fundamentó el desgaste, el recorte, la fragmentación de las políticas sociales. Punto aparte merece además la profundización de la tercerización, donde a partir de la transferencia de partidas presupuestarias millonarias a ONGs u organizaciones sociales, se deslindan no sólo de las obligaciones en relación a las condiciones de empleo de lxs trabajadorxs que quedan a merced de la arbitrariedad con la que son regides siendo que no hay ningún marco formal que les ampare, sino que además se realiza un corrimiento estatal que da lugar a una privatización de las políticas públicas. Hay que destacar además que no hay acceso a datos públicos sobre esas transferencias haciendo un uso discrecional de los fondos estatales. Para dar un ejemplo sólo un 10% aproximadamente de los hogares convivenciales de la Dirección de Niñez y Adolescencia de la CABA son propios, siendo el resto conveniados. También es acuciante la escasez de personal en muchos programas para poder dar respuestas acordes a problemáticas de gran complejidad, como por ejemplo en el Programa Andares que atiende a niños, niñas y adolescentes en situaciones de explotación sexual, y cuenta con 13 trabajadoras para responde en toda la CABA. Las condiciones salud y seguridad laboral también son desastrosas. En la Ciudad y en el ámbito nacional se repite insistentemente que tengamos que llevar adelante tareas sensibles en lugares donde cae agua sobre cables, donde no hay salidas de emergencia, donde hay presencia de cucarachas y de ratas, donde no hay espacios que garanticen condiciones cálidas, de intimidad y protección para abordar situaciones por ej., de violencia de género, por nombrar algunas de las problemáticas de gravedad sobre las que trabajamos cada día. Hemos presenciado en este sentido situaciones extremas como el incendio del Centro de Salud N° 14, construido con material inflamable. Este desprecio por la vida de les trabajadores estatales y de la población que se atiende, es moneda corriente. Este mismo esquema luego pasó a desarrollarse en el ámbito nacional desde la llegada de Cambiemos en 2015, llegando al extremo de desaparecer políticas sociales, de degradar Ministerios. La gestión Esto es un Estado que se desliga de sus responsabilidades como empleador y como garante de derechos para la población más vulnerable.

V: ¿Por qué promover un modelo sindical que incorpora el feminismo?
T.P: Las mujeres y todas las identidades de géneros no hegemónicas, sufrimos particularmente las condiciones de explotación laboral, siendo que estas se conjugan con todas las opresiones que genera el patriarcado, lo que deriva en una diversidad de violencias que se ejercen sobre nosotras. Sobre nosotras cae además mayoritariamente el trabajo vinculado al ámbito doméstico, a la reproducción de la fuerza de trabajo. Un trabajo porque no se nos paga, al que se pretende disfrazar de «amor» para seguir legitimando nuestra explotación que es vital para la acumulación de quienes se apropian de nuestra riqueza. En relación al ámbito laboral nos vemos expuestas a tener que sufrir mayores condiciones de precariedad laboral, desigualdad salarial, acoso y violencia laboral, menores posibilidades de accesos a derechos a partir de estar en trabajos con mayores grados de informalidad. También se nos ven negadas reivindicaciones fundamentales como el acceso a licencias por violencia de géneros exponiéndonos a tener que tomarnos otras de carácter estigmatizante como las psiquiátricas, casi no existen jardines y espacios de cuidado para niñes en los lugares de trabajo, no se promueve la inclusión laboral trans, entre otras. Esta situación es mucho peor para las compañeras que tienen contrataciones precarias como locaciones de servicios o terciarizadas, donde el acceso es nulo o donde quedan en una posición extorsiva y de sometimiento ya que pareciera que si son otorgadas, se lo hace como un «favor». Queremos sindicatos que peleen por las reivindicaciones específicas, pero que también promuevan condiciones para que las compañeras podamos acceder a la parcipacion gremial, atendiendo las complejidades que se desprenden de la doble jornada laboral. También necesitamos desterrar todo tipo de violencia machista de nuestras organizaciones sindicales, generar otras formas de vinculación desde una pedagogía amorosa que rompa con las formas muchas veces legitimadas de hacer política gremial donde abunda la subestimación, arrogancia, la violencia, la burocratización, Estas formas naturalizadas tienen que ser trasformadas. También en los sindicatos queremos combatir todas las desigualdades de poder, queremos construir con la audacia, el empuje militante, la unidad de acción, la alegría y la impronta guerrera que nos convida el movimiento feminista.

V: ¿Cuál es el rol de las mujeres y disidencias que promueve la lista Blanca Violeta Granate?

T.P: Venimos desarrollando experiencias que muestran que los espacios que tradicionalmente era reservados para los varones, hoy no solo son ocupados por nosotras, sino que además aprendimos y queremos seguir haciendo crecer un tránsito diferenciado por esos espacios, como decía antes, basado en otras formas de construcción que abonen a procesos participativos de todes, donde no se levante como consigna vaciada que lo personal es político, sino como un modo de hacer militante integral que oriente nuestras prácticas gremiales y nuestras prácticas cotidianas, basadas en principios básicos de respeto, donde podamos hacer crecer la lucha para alcanzar todos los derechos. Hacer crecer las representaciones colectivas, que no abonen a referencias personalistas. Hemos desarrollado experiencias pioneras como la institucionalización de los espacios de géneros que han pasado a ser Secretarias de las Juntas Internas, como en el caso de Promoción Social, nos organizamos para participar de los Encuentros hoy Plurinacionales de Mujeres y de todas las disidencias, armamos espacios de formación, nos acompañamos ante situaciones de violencia de géneros o cuando aparece la necesidad de acceder a una interrupción voluntaria del embarazo, entre otras acciones. El tránsito por estos espacios, es un hecho, hace que ninguna vuelva a ser la misma. Muchas veces es desde la acción gremial, desde donde logramos obtener derechos que el estado, que además es nuestra patronal, nos niega. El compartir estos espacios fortalece nuestra militancia sindical, pero fundamentalmente funcionan como instancias de acceso a la vida gremial. Muchas veces las compañeras nos acercamos no por cuestiones vinculadas a la precarización laboral sino por los dolores a los que nos vemos expuestas por las violencias que atravesamos por nuestra identidad de género. Logramos una unión entre esas vivencias, que lejos de ser personales, individuales, son netamente político sociales. También desde el sindicato luchamos por no convalidar esas formas instituidas de hacer, pensar, sentir, producir, que tantos dolores nos provocan. Ante eso, oponemos abrazo colectivo y disputa por otros modos de hacer políticas. Queremos que estas experiencias de organización en diversos espacios de trabajo, sea expansiva, integral a todo el sindicalismo.

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