En estas horas buena parte del establishment y los grupos concentrados de poder en la Argentina lloran a uno de los suyos. Se fue un bastión del empresariado nacional, de la patria contratista. Su grupo social, todos los de su clase lo lamentan. Esa banda de luto negra que aparece en algunos canales de tv oficialistas siempre se corresponde con lo que para ellos son sus “grandes pérdidas”.

Acá hay que tener un mensaje serio y franco (y no por el nombre del padre del presidente). La única perdida es la del estado argentino. Porque fue así que Franco, Mauricio y su casta de “ayudados” sí que vivieron de las arcas estatales. Y se dieron la mejor de las vidas posibles a costa de millones de argentinos y argentinas.

Este parasitismo explica la concentración bestial de nuestra economía y la propiedad de sus recursos desde 1976 en adelante, destruyendo los procesos de empoderamiento de la clase trabajadora con su exterminio total. En este período aparecerán o se fortalecerán los Pérez Companc, los Techint, los Arcor, los Bunge y Born, los Loma Negra, los Clarín y por supuesto los SOCMA (empresa constructora que presidió el padre de Mauricio).

Este grupo que lideró Franco por más de cuarenta años tiene negociados espurios con el estado, que se intensificaron con la última Dictadura cívico-militar-eclesiástica de la mano de Jorge Rafael Videla (con Onganía ya había “ganado” licitaciones para el diseño de plantas industriales, eléctricas, puertos, viviendas y distintos tipos de obras, entre ellas la construcción de la primera central nuclear argentina y de América del Sur). Franco bajo la tutela de la Logia Propaganda Due, que integraban su referente Licio Gelli (financista y fascista italiano), Juan Domingo Perón, José López Rega (Ministro de Bienestar e impulsor de la Triple AAA), Cristiano Ratazzi (CEO de Fiat Argentina) y el economista liberal de la dictadura Ricardo Zinn, realizó valiosos aportes financieros para el trabajo sucio de “aniquilar al comunismo” en los años ´70. Fueron todos “socios” en los negocios e importadores de la contrainsurgencia italiana para su aplicación en la Argentina.

Con la influencia de López Rega, Franco colocó un sistema de cloacas en Morón, donde gobernaba el intendente Juan Carlos Rousselot, que fue judicializado por irregularidades.  Franco también otorgó grandes sumas de dinero para el diario del Almirante Massera, otro integrante de esta logia masona. Con Videla en el poder, los Macri compraron el Banco de Italia, se quedaron con la obra de Yaciretá, acordaron con la dictadura paraguaya la construcción del puente Posadas- Encarnación; se hicieron con la construcción de la central termoeléctrica de Rio Tercero y la de Lujan de Cuyo, acordaron con el brigadier Osvaldo Cacciatore la privatización de la recolección de residuos en CABA, se metieron en el negocio del petróleo a través del general Suarez Mason que estaba en YPF y participaron en negocios de compra y venta de armas a través de Italia hacia Medio Oriente. Se expandieron también por Latinoamérica, al ritmo del Plan Cóndor. Obras, terreno, edificios en Paraguay, Chile, Brasil, Venezuela y México, que hicieron de la empresa un holding internacional[1]. Pasaron de tener 7 empresas al comienzo de la dictadura a tener 47 en el final. La frutilla del postre fue la estatización de la deuda de 170 millones de dólares, que habían contraído para esta expansión, con la venia del presidente del Banco Central, Domingo Cavallo.

Con el correr de los años, la influencia de Franco siguió en ascenso y en el menemismo también fue beneficiado con el control del Correo Argentino y del Belgrano Cargas. En 1995 Menem y Cavallo promovieron y garantizaron el perdón sobre nuevas deudas del grupo. Su deuda ascendía en 1999 a 900 millones de dólares. Durante el kirchnerismo fue IECSA la empresa insignia del grupo y una de las que más contratos contrajo con el gobierno nacional, bajo el amparo de Julio de Vido. Incluso se los acusa de pagar sobornos como concesionarios de la Autopista del Sol, en la causa de los Cuadernos.

Mientras su hijo Mauricio intenta despegarse de un pasado que le pertenece, como también le pertenecen esos millones espurios, de contratos irregulares, de arreglos de favores manchados con sangre y de influencias con todos los poderes de turno desde hace 50 años, el hecho de que ni su padre Franco ni él hayan pasado un solo día tras las rejas no hace otra cosa que darle mayor manto de impunidad a la clase dominante, a este gobierno de CEO´s que vinieron para quedarse con todo. Y que ahora deciden estar de los dos lados del mostrador.

Franco, Mauricio, el enriquecerse a costas del pueblo no es gratis y más temprano que tarde la van a pagar.

 

[1] Información presente en dos libros de Gabriela Cerruti, “El pibe” y “Big Macri”.

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