El caso de Carla Soggiu, pone de manifiesto la precaria situación que atraviesan cotidianamente las políticas estatales contra la violencia machista. Mientras el ministro de Justicia y Seguridad de la ciudad, Diego Santilli, recorre los medios justificando el uso de armas de la policía y fomentando la xenofobia diciendo que hay que echar a los extranjeros, nada dijo de la joven desaparecida por 4 días y recientemente encontrada muerta en el Riachuelo por un trabajador de limpieza de la Ciudad.
Cómo es de público conocimiento, Carla había activado el botón antipánico 2 veces antes de “desaparecer”. La justicia le había otorgado el dispositivo en diciembre de 2018, luego de haber estado secuestrada, golpeada y violada varios días por su ex pareja y padre de sus dos hijos. Sin embargo, de nada sirvió para salvar su vida.
Pero lo que le pasó a Carla no es una excepción. En la página oficial del Gobierno de la Ciudad hay una explicación “detallada del funcionamiento” de este dispositivo en el que el gobierno invirtió millones de dólares y con el que hace campaña: “El ministro Montenegro explicó cómo funciona el botón antipánico, un aparato que tiene el tamaño de un teléfono celular y que está conectado con la Central de Monitoreo de Alarmas Fijas y Móviles, desde donde se envían los mensajes de alerta al Comando Metropolitano”. Indicó que cuando se acciona el botón se activa de inmediato el sistema de georreferenciación que ubica el lugar en el que se encuentra la persona que está afrontando una situación de violencia o de amenazas, “a partir de lo cual se genera una grabación de todo lo que está ocurriendo en el ambiente”.
Montenegro destacó que “si se logra entablar comunicación con el usuario, se procura recabar información sobre la situación a fin de garantizar contención emocional a la víctima e informarle que personal policial ya está movilizado para brindarle ayuda. Pero si no existe la posibilidad de hablar con la persona que apretó el botón, el personal de guardia procede a realizar la escucha a través del sistema de audio ambiental para indagar cuál es el estado de situación en el lugar e informar a la Policía”.
Tal como se deduce de las explicaciones del ex Ministro, el dispositivo NO PROTEGE A NADIE, Sólo sirve para las “pruebas” que llegan a la justicia después de los hechos consumados: las golpizas, las violaciones y las muertes. Lo que no explican los funcionarios es que centenares de llamados de emergencia se atienden por día en la Central de Monitoreo de Alarmas Fijas y Móviles: un gran porcentaje son dispositivos que funcionan mal y que se activan involuntariamente; otros, como el de Carla, tienen problemas con el sistema de georreferenciación para ser localizadas ya que el punto de localización llegó con 6 minutos de diferencia. Por si fuera poco, quienes deben atender los llamados de emergencia cuentan con un sistema sumamente deficitario pero en el que el gobierno ha gastado fortunas, con importantes demoras en la localización de las llamadas, demora en el acceso a los datos de quien está pidiendo ayuda y un deficitario sistema de georreferenciación.
Diariamente lxs trabajadorxs de la Central, atienden llamadxs de este tipo sin mayores herramientas que este sistema de dispositivos en muy mal funcionamiento para poder resolver situaciones de alta complejidad y riesgo. Los niveles de capacitación son prácticamente nulos, las condiciones de trabajo en cuanto a insumos son muy deficitarias (el mobiliario está en muy mal estado, faltan computadoras, los teléfonos funcionan mal) y los niveles de explotación y precarización son altísimos.
Este es el detrás de escena de las políticas estatales contra la violencia machista. Para completar el panorama, se recortó el presupuesto en un 18% para el Instituto Nacional de las Mujeres, el Plan Nacional de Acción para la erradicación de las Violencias hacia las Mujeres tendrá una rebaja del 38% menos en términos nominales.
Una vez más volvemos a decirlo: el Estado es responsable. Por Carla y por todas, vamos a seguir en las calles luchando por justicia y una vida digna para todas las mujeres y disidencias.

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