El 21 de julio tendrá lugar la reunión preparatoria del encuentro del G20 que se realizará en nuestro país con la participación de los presidentes de las principales potencias imperialistas a fines de noviembre. En esta ocasión vendrán sus ministros de finanzas junto a la presidenta del FMI, Christine Lagarde, y sus pares del Banco Mundial, OCDE, etc. La visita de la titular del Fondo será la primera tras el acuerdo por 50 mil millones de dólares.

 

Desde ya, los “preparativos” de la cumbre incluyen un enorme despliegue de fuerzas represivas extranjeras para garantizar su “normal desarrollo”, vulnerando en forma obscena la soberanía nacional con el aval entreguista del gobierno de Macri.

 

El encuentro, por su puesto, tiene como anfitrión estrella al presidente argentino quien, en medio de una guerra comercial en curso a nivel internacional entre EEUU y la UE, intenta presentarse como el mejor alumno de los planes de ajuste del imperialismo. En ese sentido, el jefe de estado propuso como temas a debatir la relación entre estudiantes y mercado laboral en línea con las reformas que intenta llevar adelante para ofrecer mano de obra barata y descalificada a las empresas. También hablarán de “Infraestructura para el desarrollo” que, nuevamente, es la señal de negocios para las constructoras, mientras el país se endeuda febrilmente. De eso se tratan los llamados PPP (Participación Público Privada) que promueve Cambiemos. Junto a Macri, cumplirán un rol central el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central Luis Caputo, quienes serán los  intermediarios con el Fondo y el resto de los países durante la reunión.

 

Sumados a la máxima autoridad del FMI, van a estar en nuestro país también el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim, y el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), José Ángel Gurría, es decir los “popes” de los organismos internacionales que digitan las políticas hambreadoras en todas partes del mundo.

 

La visita de Lagarde y los ministros del G20 ocurre, además, una semana después que se conociera la letra chica del acuerdo entre el FMI y el gobierno de Macri. El mismo establece un recorte del gasto público de 300 mil millones de pesos (a repartir 66% entre Nación y 33% las provincias, según le propone el Ejecutivo a los gobernadores), mantener el aumento de tarifas y liquidar el Fondo de Garantía de la Anses. Además se avanzaría en despidos en las empresas estatales como Aerolíneas e YPF, como ya está ocurriendo en Télam, en donde sus trabajadores/as vienen resistiendo hace más de tres semanas.

 

Los planes iniciales de Lagarde contenían también la intención de establecer algún diálogo con la “oposición” (es decir con alguna o todas las corrientes parlamentarias del peronismo). En el acuerdo firmado con el FMI, el organismo plantea lograr el acuerdo opositor en  su aplicación, a sabiendas del brutal ajuste que significará. Un acercamiento con esa oposición puede implicar también ver quien podría continuar con lo acordado tras el 2019, de seguir la caída en picada de la imagen pública del gobierno.

 

La CGT y otras organizaciones enviaron una carta a Lagarde para plantearle su preocupación por el recorte que reclama el Fondo pero no realizarán ninguna medida frente a su visita que, a todas luces, será una gran conspiración contra el pueblo. Las y los trabajadores, lejos de poner alguna expectativa en esta cumbre, debemos movilizarnos para repudiarla y exigir la ruptura inmediata del acuerdo con el FMI, por el no pago de la deuda y como plantea la corriente de izquierda que impulsamos, Poder Popular, por un programa de emergencia en defensa de las condiciones de vida de la clase trabajadora. 

 

 

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