En Mar del Plata, la ciudad con mayor desempleo del país, las y los jóvenes somos el sector más golpeado ya que el 31% no conseguimos trabajo. Desde el gobierno de Cambiemos, con su intendente local Arroyo, nos quieren vender que “al país lo sacamos adelante trabajando” y nunca falta algún anónimo, que nos grita desde el auto nuevo y con la ventanilla a media altura “¡vayan a laburar!” cuando salimos a la calle a frenar las reformas antiobreras o a exigir igual salario ante la misma tarea, y sin distinción de género.

En “la Feliz” hay más de 140 mil pobres y 14 mil indigentes. Esto significa que el 23% de las y los marplatenses vive en la pobreza y que un 2% se encuentra por debajo de la línea de indigencia. En lo que respecta a la juventud, de las y los marplatenses de hasta 25 años que estamos buscando trabajo, más del 30% no lo conseguimos, muy por encima del parámetro nacional del 15%.

Ya sabemos que si la temporada es ‘’buena’’ podemos llegar a enganchar algo con jornadas de diez, once o hasta doce horas. Y si con mucha suerte lo conseguimos para todo el año, no dejan de ser precarizados, con limitaciones en los horarios que anulan la posibilidad de seguir estudiando y que en el caso de ser piba es mucho peor.

Las cifras oficiales muestran que en todas las franjas etarias, las mujeres tenemos menores posibilidades de conseguir trabajo, peor las jóvenes. También que si lo conseguimos es más probable que sea en negro. Todo esto, claro, sin contar el trabajo doméstico no remunerado y la crianza, muchas veces exclusiva, de las y los niños.

La situación no es nueva: estamos acostumbrados/as a mirar los clasificados y que de los pocos anuncios que haya, la mayoría pidan experiencia; estamos cansados/as de salir a repartir currículums y ver pilas igualitos a los nuestros; cuando nos ilusionamos porque tenemos una entrevista nos miran de arriba abajo, evalúan nuestro “perfil” y dicen que cualquier cosa nos llaman; se acerca el verano y a las pibas capaz que nos toman en algún bar o café (si zafamos de que nos juzguen por no cumplir con el estereotipo machista) y nos dicen que nos conformemos con un sueldo miserable porque tenemos propina; en los feriados o en las horas extra no siempre cobramos doble y nos tenemos que guardar la bronca por lo difícil que está la situación, las patronales se envalentonan y nos quieren disciplinar. Como si fuera poco, la reforma laboral que quiere implementar el gobierno amenaza con pegarnos más duro, pero la realidad es que las y los pibes en Mar del Plata ya la sufrimos.

Desde la Juventud de VENCEREMOS entrevistamos a dos jóvenes laburantes de Mar del Plata para hablar de nuestra situación, y la organización en los lugares de trabajo.

Maitena. 25 años. Acompañante Terapeútica.

JV: ¿Cuáles son sus condiciones laborales?

La mayoría de nosotros y nosotras, por no decir casi todas o todos, somos trabajadores independientes por lo cual entramos en la condición de monotributistas y eso genera que no tengamos vacaciones pagas, licencias pagas, aguinaldo, que no nos podamos enfermar, que no podamos faltar. Porque nosotros cobramos por las horas que trabajamos así que el día que no trabajamos es para nosotros un día no cobrado y además, al no tener una ley que nos ampare o un colegio, quedamos como atadas a esta cuestión. Por otro lado, al trabajar con obras sociales, también dependemos de las condiciones que cualquier obra social quiera poner a la hora de aceptarnos o no como acompañantes. Todas las obras sociales tienen requisitos distintos, tardan meses en aprobarnos un plan, tardan muchísimos meses en pagarnos.

JV: Entendiendo que la mayoría de las y los ATs son mujeres ¿dimensionás problemáticas en tu vida diaria como AT?

Nunca tuve una problemática sobre este tema pero es real que la mayoría somos mujeres. Y esto se debe a dos cuestiones. Por un lado, se tiene un concepto erróneo de que ser acompañante es cuidar y por otro lado, el concepto erróneo de que es la mujer la que debe cuidar. En el caso de los acompañantes hombres, consiguen trabajo muchísimo más rápido porque se cree que al “tener fuerza”, el trabajo va a estar mejor realizado y también está mejor pago. A mí nunca me tocó vivir esta problemática muy de cerca pero creo que al igual que pasa en otros trabajos, la mujer está más precarizada.

20 años. Trabajador de Burger King.

JV: ¿Cómo es el trabajo? ¿Cuáles son los principales problemas que sufrís vos y tus compañeros y compañeras?

En el trabajo somos todos operarios/as, hay diferentes estaciones, que son la parte de la limpieza, del comedor, de los cajeros, y la parte de la cocina. Son puestos rotativos, en la misma hora te puede tocar ir a limpiar un baño y hacer una hamburguesa así seguido. Eso figura así en el convenio y en el reglamento interno. Nos dan los horarios 3 días antes. Yo puedo trabajar el sábado a las 16, el domingo a las 20 y el lunes a las 12, siempre y cuando entre el día que salís y entrás haya 12 horas de diferencia. Te cambian el sueño todo el tiempo y no te acostumbrás a dormir bien. La precarización laboral es precarización de la vida porque no podés organizar tus días.

Yo no creo que el problema sea tanto la cantidad de horas que se trabaja si no los horarios rotativos. Ni siquiera te pasan de una semana de mañana a una de tarde, es distinto todos los días. Ni siquiera sabés bien cuántas horas trabajás porque cambia por día. El convenio colectivo solo dice cantidad por mes.

JV: ¿Cómo ven tus compañeros/as al sindicato, la figura del delegado/a y la organización en el lugar de laburo?

El anterior delegado se fue en diciembre de 2016. Y en diciembre/enero no pasó nada, no hubo ningún problema. Pero después no podíamos estar sin delegado/a porque la empresa estaba haciendo lo que quería. No te pagaban las horas, ni las horas extras, ni presentismo, llegabas una hora tarde y perdías el presentismo, entre otras cosas. Se dice que hay un acuerdo económico entre Pasteleros y la Cámara empresarial de que no haya delegados/as.

JV: Algo que suelen destacar las personas que laburan en comidas rápidas es cómo la patronal fomenta la competencia entre compañeros/as de trabajo desde el momento mismo de la entrevista laboral. ¿Cómo es esto? ¿Cómo pensás que se puede hacer para combatirlo?

El tema de la competencia es terrible porque las y los chicos se vuelven locos. En la entrevista te dicen que tenés que dar lo mejor, superarte, superar tus tiempos. Cuando sos cajero/a se ve mucho, porque se fijan mucho en que agrandes los combos y te meten una competencia por mérito.

Los gerentes están ahí con vos, la tienen re puesta la camiseta. Si “trabajás bien” que significa ser super eficiente y generalmente significa también cagar al cliente, te ascienden. Si le chupás las medias al superior, mejor todavía.

JV: ¿Qué piensan o saben de la reforma laboral? ¿Es algo que está en discusión?

En general no caen que les afecta, es en parte porque que hay algunas cosas que ya se aplican. Por ejemplo lo del banco de horas extra, que si un día trabajás 10 y al otro trabajás 6, eso en comidas rápidas ya pasa. Si vos sos jornada completa, no sos un trabajador/a que hace 8 horas por día, hacés una cantidad de horas por quincena. No es que tenés 8 horas por día, si no 95 por quincena.

JV: ¿Cómo ves vos el lugar de la juventud en los sindicatos? ¿Por qué creés que no se le da lugar?

Hay jóvenes que son militantes y están metidos/as, pero no son muchos. Y la organización sindical es menor. Yo creo que el sindicalismo está asociado a la burocracia, a la dirigencia peronista, terminan siendo siempre los mismos viejos que se quedan amurados al trono del sindicato. Pareciera que existiese un filtro que genera que  los jóvenes lleguemos a delegados nada más en los lugares de trabajo y no pasemos de eso.

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